Declaración de USO ante la Conferencia del Clima de Katowice (COP24)

Ante la celebración de la 24 Sesión de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, también llamada COP24, que se celebrará en Katowice (Polonia) entre los días 3 y 14 de diciembre, la Unión Sindical Obrera realiza la siguiente declaración:

Esta conferencia será decisiva para convertir en medidas ambiciosas y concretas el Acuerdo de París de 2015 (COP21) en el que los Estados parte de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) se comprometieron, no solo a alcanzar el objetivo de cero emisiones de CO² antes de finales del siglo, sino también a limitar el calentamiento global del planeta a menos de dos grados centígrados. La USO y las otras organizaciones sindicales de Europa y del mundo, confederadas dentro de la CES y la CSI, han desempeñado un papel importante en este proceso, al abogar incansablemente por una transición justa hacia un mundo descarbonizado.

La USO quiere expresar su pleno apoyo a la Resolución aprobada por el Comité Ejecutivo de la Confederación Europea de Sindicatos (CES) ante la Conferencia del clima de Katowice, ya que aporta la perspectiva de los trabajadores y trabajadoras ante un fenómeno sin precedentes como el cambio climático, que afecta al empleo y a las condiciones laborales.

La Unión Europea (UE) debe liderar el proceso de descarbonización de la economía y dar ejemplo al resto del mundo. Por eso, los sindicatos europeos afiliados a la CES le pidieron, en una resolución de junio de este año, que fuera más ambiciosa y alcanzara el objetivo de cero emisiones en 2050 a más tardar. Un primer intento de la UE de concretar el sistema de compromiso y revisión que el Acuerdo de París estableció está en marcha este año; es conocido como el Diálogo de Talanoa. Su principal objetivo es evaluar los esfuerzos realizados por los países y contribuir a la preparación de los próximos planes nacionales sobre el clima, las llamadas CPDN (Contribución prevista determinada a nivel nacional). Su estructura comprende una fase preparatoria, de recopilación de información y pruebas, y una fase política en la que se espera que se tomen decisiones sobre la base de los conocimientos adquiridos. Ahora que estamos entrando en la fase política del Diálogo de Talanoa, es de suma importancia que los gobiernos traduzcan todas las advertencias recibidas de los científicos y de la sociedad civil en medidas concretas para aumentar la ambición de sus políticas climáticas nacionales, así como para abordar las emisiones del transporte internacional y alinear mejor la política comercial de la UE con los objetivos climáticos. La COP 24 de Katowice deberá, a partir de las CPDN, elaborar la normativa y el sistema de gobernanza que permitirá la realización de las medidas para que la lucha contra el cambio climático sea efectiva y funcional en 2020 a más tardar.

Está muy claro que hasta ahora las políticas climáticas nacionales no han sido suficientemente ambiciosas y no han llevado a bastantes medidas concretas. Todavía queda muchísimo trabajo: el 80 % de la energía producida y consumida en el mundo es de origen fósil, y la elección del lugar de la COP24 es altamente simbólica al respecto, puesto que la región donde se encuentra la ciudad de Katowice es una región de hulleras y de actividad industrial intensiva del carbón.

La USO une su voz a la de la CES para instar a todos los gobiernos europeos a pisar el acelerador de la lucha contra el cambio climático y le urge en particular al Gobierno de España, -un muy mal alumno del Acuerdo de París desde 2015-, a que considere la lucha contra el cambio climático y la transición justa como sendas prioridades políticas y económicas.

Por otra parte, USO no puede sino reprochar que las emisiones de CO² en los países del G-20 (el grupo de los 20 países más industrializados – y por ende más ricos – del mundo) han aumentado en un 2% en 2017. También se ha comprobado con asombro un aumento de la concentración de los gases CFC, responsables del agujero en la capa de ozono de la estratosfera, a pesar de haber sido paulatinamente eliminados por el tratado de Montreal de 1987, firmado en total hasta la fecha por 200 países. El reciente informe del GIEC (Grupo intergubernamental de expertos sobre el clima) da la voz de alerta: si no cambiamos radicalmente nuestra forma de vivir, de consumir y producir energía y otros bienes, estamos encaminados a un calentamiento global de hasta 5 grados, que supondría que extensas superficies del planeta serían inhabitables por el calor, y provocaría éxodos masivos de millones de personas. No basta conque la Unión Europea actúe. Todos los países y particularmente las grandes economías del mundo, deberán aportar su grano de arena a la lucha contra el cambio climático para que los esfuerzos de la UE no queden en balde.

La transición justa siempre ha sido el gran caballo de batalla de las organizaciones sindicales. En la COP 23 de Bonn en 2017, –por suerte– todos los actores pertinentes de la economía mundial reconocieron su importancia. De hecho, los profundos cambios que nos aguardan impactarán con fuerza en muchos sectores de nuestra economía. En algunos se disparará la creación de empleo, mientras que en otros desaparecerá o se verá reducido. Es imprescindible proteger a los trabajadores y trabajadoras de los impactos potencialmente desastrosos de estos cambios.

Nuestros dirigentes políticos deben poner en el primer plano de sus preocupaciones la preparación del mercado laboral para que la transición sea justa, incluyente y redunde en trabajo digno. De no ser así, no solo existe un peligro de debilitamiento del apoyo público a las medidas contra el cambio climático, en un contexto de desconfianza y de desmovilización generado por la situación económica y las crisis múltiples todavía en curso, sino también un grave riesgo de penurias de cualificaciones en un contexto en que el mercado laboral deberá acometer los retos de la descarbonización.

Por esas razones, al hilo del llamamiento sindical de las organizaciones miembros de la Confederación Sindical Internacional (CSI) a un «Plan de acción de Katowice por la transición justa», la CES propuso que se elaborara una declaración ministerial sobre la transición justa y el trabajo digno. El borrador ya existente de dicha declaración es satisfactorio y, por lo tanto, la CES invita a los gobiernos europeos a firmar la «Declaración de Silesia sobre solidaridad y transición justa». La USO insta al Gobierno de España a firmar también este documento de extrema relevancia. Todos y cada uno de los Estados miembros de la Unión europea deben aceptar sus responsabilidades para con las generaciones futuras en la lucha contra el cambio climático.

En el ámbito nacional, la USO reclama que el Gobierno cumpla con los compromisos del Acuerdo de París, recuperando el nivel de acción política mermado por las políticas de austeridad impuestas después de la crisis iniciada en 2008. Seguimos abogando por los principios aprobados por los décimo y undécimo congresos de nuestra Confederación, celebrados respectivamente en 2013 y 2017, y destinados a asegurar una transición justa y equilibrada hacia un mundo descarbonizado.

Reivindicamos un desarrollo económico sostenible y respetuoso del medio ambiente que cumpla con las normativas europeas e internacionales destinadas a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. Reclamamos una apuesta decisiva por el empleo verde, y la formación de los trabajadores a este efecto, las energías renovables, el cambio estructural de nuestros modelos productivos actuales. Nos comprometemos a llevar a cabo campañas de sensibilización al medio ambiente que hagan hincapié en la necesidad de potenciar el reciclaje, reducir la cantidad de residuos, el consumo de agua y de energía, de fomentar la rehabilitación de inmuebles y el desarrollo del transporte verde. Por medio de la negociación colectiva, queremos crear el marco legal de la figura del delegado de medio ambiente y propiciar la participación de los trabajadores en sistemas empresariales de gestión medioambiental. Apostamos también por la economía social y solidaria, inseparable de la transición justa.