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Sharan Burrow, Secretaria General de la CSI
El movimiento sindical mundial está tremendamente
decepcionado por la Declaración final de la Cumbre de Río+20, una declaración
que carece de las medidas concretas necesarias actualmente para poner fin a una
destrucción sin sentido del medio ambiente, encauzar inversiones hacia la
economía verde con objeto de crear puestos de trabajo y reducir el alarmante
aumento de las desigualdades garantizando protección social a los más
vulnerables.
No basta con palabras; un proceso de la ONU que no incluya
metas, no establezca plazos y no incorpore de manera seria a los sindicatos y a
la sociedad civil no contribuirá en absoluto a aliviar la ansiedad de todas
aquellas personas que sufren a causa del desempleo, la pobreza o la destrucción
medioambiental de sus tierras y/o medios de subsistencia.
El hecho de que los líderes mundiales tengan miedo de
adoptar un nuevo modelo de desarrollo con una acción integrada en los frentes
medioambiental, social y económico resulta chocante para los representantes
sindicales y de la sociedad civil que acudieron para apoyar a sus líderes en
una visión estratégica con vistas a obtener justicia a escala mundial.
Las decisiones en Río abren una serie de procesos con
resultados aún desconocidos. ¿Serán capaces de subir la barra en las
negociaciones? ¿Van a satisfacer los objetivos sobre desarrollo sostenible
metas ambiciosas respecto a energía, alimentación, empleos, verdes, trabajo
decente, protección social y agua? ¿Acordarán finalmente los Gobiernos
desbloquear los fondos necesarios para ayudar a los países más pobres a ponerse
a nivel en cuanto al desarrollo sostenible?
La respuesta a todas estas preguntas dependerá de la
voluntad de los Gobiernos para apoyar unas decisiones multilaterales que
incluyan compromisos reales encaminados a cambiar radicalmente el modelo de
desarrollo económico de la economía mundial.
La encuesta global de la CSI que se completó justo antes de
esta cumbre demostró la terrible realidad, que la gran mayoría de la población
piensa que la próxima generación vivirá en peores condiciones, y un hecho
alarmante como es que apenas el 13% de los encuestados pensaba que los votantes
tienen una influencia real en las decisiones económicas de su Gobierno.
Es necesario restablecer la confianza democrática.
Es algo que está en nuestras manos, teniendo en cuenta que
el fracaso de liderazgo que ha quedado patente en Río no ha hecho sino reforzar
la determinación de los sindicatos de volver a nuestros países, activar a
nuestros 175 millones de miembros y a sus familias y construir el poder social
que conseguirá que el modelo alternativo que proponemos se convierta en la
mejor alternativa posible.
¡No puede haber empleos en un planeta muerto!
Leer
la Declaración de la CSI: http://www.ituc-csi.org/rio-20-declaracion-de-la-csi.html?lang=es
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