Los desafíos del mercado europeo de la electricidad, ante la descarbonización de la economía

La Agencia EFE ha acogido el foro sobre los retos del mercado eléctrico del futuro, al cual ha asistido una representación de la Secretaría de Comunicación y el responsable del sector Energía de la FI-USO, Jaime Marcos.

Los miembros del panel de expertos, entre los que se encontraban políticos comunitarios, representantes del sector energético privado, responsables de EFE Verde y de Euractiv, han reflexionado sobre las opciones con las que cuentan los países miembros para hacer frente al cambio climático.

Como se ha puesto de manifiesto en las exposiciones y en el debate posterior, las políticas energéticas de estos últimos veinte años en los países de la Unión Europea han fomentado la incertidumbre regulatoria, un aumento de la contaminación nunca visto hasta ahora, el aumento de precios y una falta de consideración por el consumidor.

Tras la publicación del paquete de invierno y con los objetivos del clima para 2030, los países comunitarios se enfrentan a la necesidad de cumplir con las cuotas establecidas y, sobre todo, con la reducción de los gases de efecto invernadero en un 40% con relación a los niveles de 1990. Se trata de un objetivo muy ambicioso y cada país tiene una visión diferente sobre cómo afrontarlo. Es decir, la base serán las energías renovables, pero tiene que seguir existiendo una capacidad de respaldo, tanto térmica, como nuclear.

Ahí es donde surgen las dudas, sobre qué cantidad se debe mantener en el sistema y cómo se debe remunerar para que resulte rentable su funcionamiento. También existen otra serie de medidas como: el aumento de la eficiencia energética, el desarrollo de una cultura energética, la mejora de las interconexiones tanto nacionales como internacionales y el establecimiento de un mercado único de la energía a nivel europeo con precios de referencia claros.

Desde USO, nos posicionamos claramente a favor de impulsar las energías renovables y de abaratar el precio al consumidor, pero no podemos compartir la idea de eliminar o reducir a mínimos la capacidad térmica y nuclear en nuestro país ya que se trata de un foco de empleo fundamental para España y crea un gran valor añadido, tanto industrial como tecnológico, que no puede ser eliminado sin más.