Convenio internacional para reducir el uso del mercurio

El pasado 10 de octubre se firmó el primer acuerdo internacional para reducir el uso y el comercio de mercurio para prevenir futuros daños de contaminación por este metal pesado. Es la llamada “Convención de Minamata” que toma su nombre de la ciudad homónima en la que, en la década de los cincuenta, miles de personas enfermaron gravemente a causa de la contaminación del agua por un vertido de mercurio de una petroquímica.

El convenio prohíbe la fabricación, exportación e importación de productos que contengan ciertos niveles de mercurio, como los fluorescentes, a partir del año 2020. También incluye requisitos para la gestión segura de su exportación e importación y establece plazos para la eliminación de numerosos productos y procesos que implican su uso.

El mercurio es un potente tóxico para adultos, pero es especialmente peligroso para organismos en desarrollo como niños y fetos.

En cuanto sea ratificado por 50 Estados, el tratado entrará en vigor, algo que según los organizadores de la conferencia podría llevar de tres a cuatro años.

“Hace falta que muchos países en vías de desarrollo ratifiquen el tratado para que entre en vigor cuanto antes”, declaró el ministro de Medio Ambiente japonés, Nobuteru Ishihara.

La convención prevé sobre todo que en 2020 los productos que utilizan mercurio, como los termómetros, hayan desaparecido y en un plazo de 15 años se deje de usar en la minería.

Según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), en los últimos 100 años se ha duplicado la cantidad de mercurio en los 100 primeros metros de profundidad de los océanos que procede de emisiones relacionadas con la actividad humana. Las concentraciones en las aguas profundas aumentaron un 25%, según estima el PNUMA.