La alimentación ha subido un 54,3% desde 2008, mientras los salarios solo crecieron el 31,6%
El gasto de los hogares ha subido más que los salarios y se concentra en las partidas indispensables
Los ingresos más bajos dedican el 60% a vivienda y alimentación, sin margen de maniobra
El 20% de los hogares que menos ingresa tiene que destinar hoy el 60% de su presupuesto solo a dos partidas irrenunciables: vivienda y suministros, y alimentación. Esto, sin embargo, pesa el 40% en quienes más ganan, que cuentan con un mayor colchón. Pero el gasto básico no solo golpea el corazón de la economía familiar, sino que se ha disparado
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