Prevención en tiempos de crisis

La crisis y sus consecuencias está afectando a la salud de toda la población, tanto a las personas en desempleo debido a la situación en que se encuentran, como a aquellos que mantienen su puesto de trabajo, ya que se produce un aumento de la carga de trabajo, se ve ampliada y modificada la jornada y, además, se ha reducido la inversión en prevención de riesgos laborales, sufriendo así mayores índices de enfermedad, de estrés e incluso mayor mortalidad.

Aumento de la incidencia del estrés 
Multitud de estudios epidemiológicos muestran cómo a mayor estrés, mayor incidencia del resto de enfermedades. Es revelador que, según un estudio de la Asociación Española de Especialistas en Medicina del Trabajo, el 62% de los trabajadores reconoce que su nivel de estrés es superior al del año pasado, y que es la causa de una de cada cuatro bajas laborales.  Además, si el problema se agudiza por una mala organización del trabajo puede llevar incluso al suicidio, como viene ocurriendo de manera escandalosa en Francia, baste recordar el terrible caso de France Telecom.

La Reforma Laboral perjudica la salud
Por otro lado, la última reforma laboral que, con la excusa de reducir el absentismo facilita el despido objetivo por baja justificada, el miedo a perder el puesto de trabajo puede tener una incidencia muy peligrosa en la disminución de los tiempos de baja y del necesario reposo que determinadas enfermedades requieren. En teoría, esto sólo afecta a las bajas por enfermedad común, pero ¿cuántas bajas catalogadas como por enfermedad común lo son en realidad por accidente o enfermedad derivada del trabajo? Es fundamental hacer un análisis profundo de esta cuestión. Además se está observando un importante incremento de los accidentes sin baja a consecuencia de la situación de incertidumbre laboral, que deben investigarse de manera exhaustiva para comprobar que no se producen situaciones irregulares.

Otra problemática añadida es la inseguridad que acarrea en los trabajadores la facilitación del despido, así como la incidencia que tiene en la salud psíquica la potestad absoluta que se da a los empresarios para flexibilizar y alterar la jornada, sin posibilidad de negativa por los trabajadores. Por otro lado, la permisividad en la realización de horas extras en los trabajadores contratados a jornada parcial, los convierte en una especie de “trabajadores comodines” que ven dificultada la conciliación de su vida laboral y familiar y que, paradójicamente, a veces tiene jornadas igual o superiores a las de los contratados a jornada completa.

La fiscalía advierte que la crisis podría estar relevando la siniestralidad laboral a un segundo plano
En su último informe la fiscalía advierte que la crisis económica está dejando en segundo plano la auténtica magnitud del problema de la siniestralidad laboral, que sólo en 2011 provocó 520 muertes y más de quinientos mil heridos. El Ministerio fiscal ha detectado en 2011, una “especie de apatía” tanto en los medios de comunicación como en las instituciones, lo que está transcendiendo a toda la sociedad. Ha detectado, además una tendencia creciente, por parte de los órganos judiciales a considerar que el ámbito de sanción de estas infracciones es el administrativo, relegando la aplicación de sanciones penales. A consecuencia de todo esto la fiscalía viene observando una “cierta atenuación” en el nivel de cumplimiento de la normativa por parte de las empresas. Esto se está notando especialmente en las PYMES, que frente a sus problemas económicos intentan ahorrar costes en prevención. La fiscalía también señala que los accidentes laborales han disminuido desde 2007, pero insiste en el efecto “perverso” que produce esta disminución porque se traduce en una especie de “sordina” ante la “dolorosa realidad” que sigue presente. Además insiste en contextualizar esta disminución de accidentabilidad en el marco de desempleo y pérdida de afiliación a la seguridad social en que nos encontramos.

El altísimo coste de la No Prevención frente a la inversión en Prevención
La prevención es un asunto legal, ético y social, pero también influye en la competitividad y la productividad. Al aplicar la prevención se reducen los costes derivados del absentismo, disminuye la rotación del personal y aumenta la motivación de los trabajadores, además de mejorar la satisfacción de los clientes y la imagen de la compañía. Un accidente laboral no sólo produce pérdidas humanas sino también pérdidas económicas en indemnizaciones, recargos de prestaciones, aumentos en el coste de los seguros, contrataciones, juicios…