Nuevas herramientas para proteger la salud de las trabajadoras del hogar: derechos reconocidos, pero aún pendientes de garantías reales
En los últimos días se han publicado tres herramientas para promover y tratar de garantizar la salud y la seguridad de las personas trabajadoras del servicio del hogar. Aunque su eficacia dependerá de que se doten de obligaciones claras a los empleadores, se establezcan medios de control y se facilite la participación sindical.
Son tres herramientas fruto de la colaboración entre el INSST y el Ministerio de Trabajo y Economía Social para desarrollar el Real Decreto 893/2024. Así, se ha extendido la protección en materia preventiva a un colectivo históricamente invisibilizado y feminizado.
Tres herramientas
- Protocolo de actuación frente a la violencia y el acoso en el hogar familiar.
- Guía técnica de prevención de riesgos laborales, que incorpora la herramienta online gratuita Prevención10.
- Resolución de 8 de mayo de 2026 (BOE 15 de mayo), que regula la autoevaluación y certificación de la formación preventiva obligatoria.
Por un lado, es una buena noticia que se dote de derechos y obligaciones en materia preventiva a este colectivo. Al mismo tiempo, estos avances pueden correr el riesgo de quedarse en declaraciones formales . Se deben acompañar de exigencias vinculantes, de una inspección de trabajo dotada de recursos y de una participación real de los sindicatos.
El Protocolo contra la violencia y el acoso define las conductas prohibidas (acoso psicológico, sexual, por razón de sexo, origen racial, identidad de género o discapacidad). Por primera vez, impone a la persona empleadora la obligación de evaluar los riesgos psicosociales antes de que aparezca cualquier indicio de acoso. También obliga a disponer de un procedimiento interno de actuación confidencial y ágil.
La Guía técnica y la herramienta Prevención10 permiten a cualquier empleadora o empleador realizar, de forma sencilla y gratuita, la evaluación de riesgos del hogar: desde caídas o intoxicaciones hasta lesiones musculoesqueléticas o el trabajo en soledad. La aplicación genera un documento formal que sirve como plan de prevención.
La Resolución del BOE sobre formación, concreta el derecho a recibir instrucción preventiva en el momento de la contratación. Está estructurada en siete actividades formativas (limpieza, cocina, cuidados, conducción, trabajo nocturno o interno, trato con animales y jardinería). Incluye autoevaluación a través de la plataforma eFundae y obtención de un diploma oficial.
Avances importantes, pero sin garantías reales para el sector
Sin embargo, desde Salud Laboral USO recordamos que estas herramientas, por sí solas, no resuelven los problemas estructurales del sector: precariedad, informalidad, aislamiento y falta de control. Por eso, en el ámbito específico del servicio del hogar, se debe facilitar que la Inspección de Trabajo realice campañas específicas. Debe verificar el cumplimiento de estas nuevas obligaciones. Se debe garantizar el acceso universal a la formación online (evitando la exclusión digital de las trabajadoras con menos recursos). También es necesario que la evaluación de riesgos psicosociales sea obligatoria en todos los hogares, sin excepciones por tamaño o número de trabajadoras.
























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