El secretario general expuso ante la asamblea de delegados y delegadas de LSB-USO Euskadi los retos del sindicalismo actual: precariedad, recuperación salarial y reducción de jornada

LSB-USO Euskadi ha celebrado su Asamblea General de Delegados y Delegadas en la sede de Basauri, una jornada que ha contado con las intervenciones de Joaquín Pérez, secretario general de la USO, y Sara García, secretaria de Acción Sindical y Salud Laboral, abordando las novedades en cuanto a derecho laboral laboral.

El sindicato viene de celebrar el 13º Congreso Confederal, en el que se han consensuado las reivindicaciones para los próximos cuatro años. “Venimos de un Congreso en crecimiento, de estabilidad económica, de avances organizativos, más presencia en la negociación colectiva, mayor visibilidad y avances en comunicación, con nuevos servicios en formación, haciendo los deberes en el ámbito internacional. Y lo hacemos con la fuerza de estar juntos”, ha explicado Pérez.

LSB-USO Euskadi, por su parte, se prepara para celebrar su 14º Congreso en octubre y los 50 años de su primer Congreso Constituyente. Precisamente Jon Quintana, secretario general de LSB-USO Euskadi, ha dedicado su intervención a dar más detalles del Congreso Nacional de LSB-USO Euskadi, que se celebrará en octubre de 2026.

Un mercado laboral que hay que cambiar

En su intervención, el secretario general ha puesto sobre la mesa una radiografía del mercado laboral, con la duración media de contratos a la baja (de 53 días en 2021 a 42 en 2024), con una elevada despidos encubiertos por no superar el periodo de prueba y constatando las dificultades para llegar a fin de mes de muchas personas trabajadoras.

Frente a este escenario, Pérez defendió las propuestas aprobadas en el 13º Congreso Confederal: cláusulas de revisión salarial automática vinculadas al coste real de la vida, la fijación del SMI al 60 % del salario medio por ley, y una reforma del régimen de despido que actúe como freno real a la arbitrariedad empresarial.

Reducción de jornada e independencia como seña de identidad

La reducción de jornada ha sido otro de los ejes centrales de la Asamblea de LSB-USO Euskadi. USO mantiene su apuesta por las 32 horas semanales en un horizonte de diez años, con una meta inmediata de 35 horas, sin reducción salarial. También se abordó la necesidad de reforzar el derecho a la desconexión digital y la universalización de permisos parentales retribuidos de seis meses por progenitor.

También se reforzaron los valores que distinguen a USO de otras organizaciones sindicales: independencia de partidos políticos, financiación exclusiva a través de la afiliación y un código ético que impide la instrumentalización del sindicato para el beneficio personal.

“Cuando la USO firma un acuerdo o convoca una huelga, lo hace exclusivamente pensando en el bienestar común de la clase trabajadora”, ha afirmado Pérez, al defender nuestro sindicalismo de proximidad, porque “nuestra fuerza reside en estar juntos, a pie de centro de trabajo. No somos una burocracia alejada de la realidad de las contratas y subcontratas. Somos delegados y delegadas que comparten el mismo suelo de fábrica, la misma oficina y las mismas precariedades que la afiliación”.