Joaquín Pérez Da Silva explica a Esther Lynch, secretaria general de la CES, los motivos por los que USO no respalda esta huelga
USO ha trasladado a la Confederación Europea de Sindicatos (CES) su decisión de no apoyar la huelga general convocada para el 11 de noviembre. En una carta dirigida a su secretaria general, Esther Lynch, el secretario general de USO, Joaquín Pérez Da Silva, ha explicado las reservas de la organización sobre el momento elegido, la falta de un interlocutor institucional claro y la ausencia de un proceso compartido para construir una respuesta sindical conjunta.
La carta recoge la posición acordada por la Comisión Ejecutiva Confederal de USO el 6 de octubre, con aprobación del Comité Confederal, y subraya que compartir las reivindicaciones sociales que motivan una movilización no implica respaldar cualquier convocatoria, al margen de sus objetivos, su oportunidad y su capacidad para conseguir resultados.
Independencia sindical y respeto a la pluralidad
La autonomía y la independencia, recogidas en los Estatutos de USO, constituyen la base de esta posición. Las decisiones del sindicato se adoptan a través de sus propios órganos democráticos, con independencia de partidos políticos, gobiernos y organizaciones empresariales.
USO reúne a personas con distintas convicciones políticas y tiene la responsabilidad de representar y defender a todas ellas. Por ello, no puede permitir que la organización ni las legítimas reivindicaciones de las personas trabajadoras sean utilizadas por actores políticos con fines electorales. Esta responsabilidad cobra especial importancia durante una campaña electoral.
Reivindicaciones que USO lleva años defendiendo
El rechazo a esta convocatoria no resta gravedad a la crisis de la vivienda, la precariedad laboral o la pérdida de poder adquisitivo, ni merma el compromiso de USO con la lucha contra estos problemas. El sindicato lleva muchos años denunciándolos y considera que ya constituían, desde hace tiempo, motivo sobrado para endurecer el discurso sindical.
El acceso a una vivienda digna está estrechamente vinculado al empleo estable, los salarios suficientes y una negociación colectiva abierta, plural y eficaz. Las personas trabajadoras no pueden planificar su futuro con ingresos insuficientes, jornadas imprevisibles o relaciones laborales marcadas por la inestabilidad. Por ello, USO considera que hablar únicamente de una huelga por el precio de la vivienda resulta simplista y descontextualizado.
Precisamente por ello, la carta recoge la dificultad de nuestra afiliación, nuestra militancia y la ciudadanía para entender que estas reivindicaciones históricas se sitúen ahora en el centro de una huelga general, cuando el proceso electoral ha interrumpido la actividad parlamentaria ordinaria y la huelga carece de un destinatario que pueda darles respuesta. Son problemas que deberían haberse abordado y para los que deberían haberse buscado soluciones antes de la convocatoria de elecciones.
Una huelga necesita objetivos e interlocutores claros
Una huelga general es el instrumento de presión y protesta más poderoso del que disponen las personas trabajadoras en nuestra democracia y supone un sacrificio económico real para quienes la secundan. Su convocatoria exige objetivos definidos y un interlocutor identificable con capacidad para responder.
Con el Congreso de los Diputados y el Senado disueltos y un Gobierno con capacidad limitada para legislar, USO considera que existe una clara incertidumbre sobre a quién se dirige esta huelga, qué compromisos pueden obtenerse de forma realista y cómo se valorarían sus resultados.
En estas circunstancias, la movilización corre el riesgo de ser percibida como parte de la campaña electoral, a dos días de su inicio, o como una expresión de descontento sin una vía clara para alcanzar cambios efectivos. Como señala Joaquín Pérez Da Silva en la carta: «La mayor movilización a la que podemos llamar en este momento es acudir a las urnas».
La unidad sindical requiere consulta previa
En su comunicación a la CES, USO defiende que una iniciativa de esta envergadura debe estar precedida de un esfuerzo por alcanzar el acuerdo sindical más amplio posible.
La organización no ha participado en un proceso compartido para definir los objetivos, el calendario y la estrategia de esta convocatoria. La unidad sindical se construye mediante el diálogo previo, las decisiones conjuntas y el respeto a la pluralidad del movimiento sindical español; no puede darse por supuesta una vez anunciada una movilización.
Desde el respeto a la autonomía de las demás organizaciones sindicales, USO solicita la misma comprensión hacia su propia valoración. Asimismo, pide a la CES que tenga en cuenta esta posición en sus análisis y comunicaciones sobre España, reafirmando su compromiso con la solidaridad y el trabajo compartido en el sindicalismo europeo.
De cara al proceso electoral
USO promoverá la participación electoral sin respaldar a ningún partido. Una vez constituidos el nuevo Parlamento y el nuevo Gobierno, sus órganos de dirección evaluarán sus compromisos y actuaciones y decidirán las medidas necesarias. No se descarta ninguna forma de acción sindical, incluida la huelga, cuando esté justificada en contenido y objetivos y se acuerde mediante los procedimientos democráticos del sindicato.
Con independencia de quién gobierne, USO exigirá respuestas concretas a estas reivindicaciones y valorará al próximo Ejecutivo por su respuesta, como ha hecho con el actual durante todo su mandato. La independencia sindical va unida al compromiso de mejorar las condiciones de vida y de trabajo de las personas trabajadoras.