La ola de calor más extrema no reduce las muertes laborales: USO exige medidas urgentes y un registro específico de accidentes por calor
2026 suma un total de 303.853 accidentes con baja (+1,8%) y 358 fallecidos, mientras el mes de junio, con la ola de calor más extrema jamás registrada, no logra frenar el ritmo de muertes en el ámbito laboral.
El mes de junio se saldó con 358 tragedias familiares, 358 personas trabajadoras que perdieron la vida por accidente laboral, 290 durante la jornada (279 hombres y 11 mujeres) y 68 en el trayecto de ida o vuelta al trabajo (60 hombres y 8 mujeres). A ellas se han de sumar 1.700 accidentes graves en jornada y 443 in itinere. Los accidentes con baja alcanzan los 303.853, un 1,8% más que en el mismo periodo de 2025, de los cuales 259.647 se produjeron en jornada (+1,4%) y 44.206, in itinere (+4,4%). Los accidentes sin baja descienden un 0,7% (261.120).
Solo en junio se registraron 57.452 accidentes con baja, 49.299 en jornada y 8.153 in itinere, junto con 311 accidentes graves en jornada y 99 in itinere. La mortalidad de junio se saldó con 65 personas fallecidas: 51 en jornada (50 hombres, 1 mujer) y 14 in itinere (11 hombres, 3 mujeres). Es una cifra prácticamente idéntica a la de junio de 2025 y podría parecer una buena noticia, pero es el drama que en USO no nos cansamos de denunciar. Junio de 2026 ha sido el mes con la ola de calor más extrema jamás registrada en España y la estadística laboral apenas lo refleja.
Situación profesional, sexo y sector
Por situación profesional, los asalariados concentraron la práctica totalidad de los accidentes de junio: 47.027 con baja en jornada y 7.946 in itinere, con 252 graves y 43 fallecidos (42 hombres y 1 mujer). Los trabajadores por cuenta propia sumaron 2.272 accidentes en jornada y 207 in itinere, con 59 graves y 8 fallecidos, todos ellos varones; de los 49.299 accidentes en jornada de junio, 34.834 afectaron a hombres y 14.465 a mujeres, y la siniestralidad femenina en jornada sigue creciendo más rápido en el acumulado del año (+3,0%, 77.675 accidentes) que la masculina (+0,8%, 181.972), una brecha que se sostiene mes a mes.
Por sectores, junio confirma a la industria manufacturera como la actividad con más accidentes en jornada (9.234 solo en junio, 47.761 en el acumulado), seguida de la construcción (7.762 en junio, 39.094 acumulados) y el comercio (5.605 en junio, 30.228 acumulados).
Pero la mortalidad vuelve a cebarse con la construcción, que en junio sumó 14 fallecidos en jornada, más que ningún otro sector, y eleva su cifra acumulada a 85 muertes, con un índice de incidencia mortal de 0,98 por cada 100.000 trabajadores al mes, muy por encima de la media (0,23). Le siguen el transporte y almacenamiento (6 muertes en junio, 41 acumuladas) y la agricultura, con 5 fallecidos solo en junio (28 en todo el año), un sector especialmente expuesto a la intemperie.
Por comunidades autónomas
Por comunidades autónomas, Andalucía volvió a liderar tanto los accidentes de junio (8.319 con baja en jornada) como los fallecidos (9), seguida de Cataluña (8.152 accidentes, 5 fallecidos) y Madrid (6.426 accidentes, 6 fallecidos). Merece atención especial Navarra: su mortalidad acumulada pasó de 5 fallecidos hasta mayo a 10 hasta junio, es decir, 5 muertes solo en el mes de junio. Es una comunidad del norte, no habituada a episodios de calor extremo tan intensos, y su repunte coincide con el patrón que ya vimos en mayo, el calor golpea con más dureza allí donde los cuerpos y las empresas no están preparados. A esa desprotección se suma, de nuevo, la de los trayectos, los accidentes in itinere con baja acumulados hasta junio siguen golpeando mayoritariamente a mujeres (55%, 24.211 frente a 19.995 varones), y en el propio mes de junio, de los 8.153 in itinere registrados, 4.331 fueron de mujeres.
La ola de calor extrema no modifica la cifra oficial de muertes en el trabajo
Junio de 2026 dejó en España dos olas de calor, una de ellas la más severa jamás registrada, entre el 21 y el 24 de junio. La AEMET activó alerta roja en el interior del País Vasco y naranja en otras diez comunidades, con máximas de hasta 44 °C. Los días 22 y 23 de junio fueron, según la propia AEMET, los más cálidos registrados en España en un mes de junio desde al menos 1950. El sistema de vigilancia de la mortalidad diaria (MoMo) del Instituto de Salud Carlos III atribuyó al calor cerca de 1.000 muertes en junio, más del doble que en junio de 2025.
Y, sin embargo, la mortalidad laboral registrada en la Estadística de Accidentes de Trabajo apenas se ha movido: 65 fallecidos en junio de 2026 frente a 66 en junio de 2025. Este es exactamente el problema que en USO llevamos tiempo denunciando: el mes con la ola de calor más extrema de la serie histórica no deja ningún rastro visible en la estadística de siniestralidad laboral, porque esa estadística no dispone de ninguna categoría para la muerte por calor. Dentro de las 51 muertes en jornada de junio, los infartos y derrames cerebrales (la forma de muerte por calor más habitual) suman 19 casos, más de un tercio, y las lesiones múltiples, que pueden asociarse a atrapamientos o accidentes graves durante trabajos bajo estrés térmico, pasan a ser en junio la primera causa con 26 casos.
Cómo se hace la estadística?
Pero, de nuevo, la estadística no permite establecer cuántas de esas muertes tuvieron el calor como factor desencadenante. Mientras la vigilancia sanitaria cuenta casi 1.000 muertes por calor sin saber quién estaba trabajando, la estadística laboral cuenta 65 muertes sin poder decir cuántas fueron por calor. Ninguno de los dos sistemas mide lo que pedimos desde USO y tampoco si el riesgo se reparte igual entre hombres y mujeres. Mientras ellos concentran la exposición directa al calor en obra y campo, ellas siguen siendo mayoría en los trayectos, con la fatiga térmica añadida a la doble carga y a un desplazamiento que la ley climática de 2023 ni siquiera contempla.
¿Qué dice la norma y qué hacen las empresas?
Lo volvemos a repetir. La norma existe (Real Decreto-ley 4/2023 obliga a adaptar las condiciones de trabajo) cuando la AEMET activa un aviso naranja o rojo y las medidas preventivas no bastan para proteger a la plantilla, en todos los centros, incluidos obras, campo, transporte o minería. Además, se dispone del permiso climático de hasta cuatro días retribuidos como último recurso (art. 37.3.g ET, RDL 8/2024). Pero con alerta roja en el País Vasco y naranja en diez comunidades más entre el 21 y el 24 de junio, la mortalidad laboral se mantuvo, como si la excepcionalidad térmica no hubiera existido para el sistema preventivo. Y la reforma de la Ley de Prevención, que por fin incorpora el cambio climático como condición de trabajo, sigue dejando la paralización de la actividad en manos de la apreciación empresarial del riesgo (art. 21 LPRL).
¿Qué exigimos desde USO?
- Paralización automática de los trabajos al aire libre con alerta naranja o roja de la AEMET (art. 21 LPRL), sin esperar a que la empresa decida.
- Una categoría específica de accidente por calor en la Estadística de Accidentes de Trabajo y su cruce con la vigilancia sanitaria (MoMo), para que las muertes térmicas laborales dejen de ser invisibles.
- Reconocer como contingencia profesional las patologías derivadas del calor, actualizando el cuadro de enfermedades profesionales (RD 1299/2006).
- Publicación ágil de los datos de mortalidad laboral por episodios de calor: no podemos esperar meses para saber qué pasó en junio.
- Evaluar el riesgo con perspectiva de género y de edad, y prestar especial atención a las comunidades del norte, menos habituadas a episodios de calor extremo y por tanto más vulnerables cuando estos se producen.
- Priorizar la prevención propia frente a los servicios de prevención ajenos y reforzar la Inspección de Trabajo más allá del envío informativo de avisos a las empresas.
- Abrir el diálogo social a todas las organizaciones sindicales con implantación y no solo a las “más representativas”.
Un mes que bate récords de calor y que, pese a ello, no logra reducir su cifra de muertes en el trabajo respecto al año anterior no es una buena noticia, es la prueba de que el sistema no está midiendo, ni por tanto previniendo, lo que de verdad está ocurriendo. Ni una muerte más en el trabajo.
























Comments are closed.