La vergüenza del cáncer laboral: el INSST lo documenta y el Gobierno lo ignora

El INSST acaba de publicar un dato estremecedor. Casi la mitad de la población trabajadora europea está expuesta a cancerígenos en su entorno de trabajo. Y la consecuencia: el cáncer es la principal causa de mortalidad relacionada con el trabajo en la Unión Europea, representando cerca del 53% de los fallecimientos de origen laboral.

En España, 8.000 personas desarrollan cáncer cada año por su trabajo. En 2025 solo se notificaron 105 casos. Que se reconozcan poco más del 1% de los casos es la consecuencia de un sistema diseñado para no ver. Empresas, mutuas e instituciones comparten responsabilidad.

Qué hace el Gobierno ante el cáncer laboral

La futura reforma de la LPRL, aprobada por el Consejo de Ministros, amplía definiciones (daños cognitivos, emocionales, sociales) y presume de incluir salud mental y cambio climático. Pero ni una sola línea, ni un mandato vinculante, para actualizar el Real Decreto 1299/2006 (cuadro de enfermedades profesionales, anclado en 2006).
¿De qué sirve “prevenir” una enfermedad que la ley se niega a reconocer? El INSST dice que la latencia (hasta 40 años) dificulta la relación causal. Entonces, ¿por qué la reforma no impone vigilancia post-ocupacional? Muy fácil, reconocer el cáncer laboral cuesta dinero a la Seguridad Social y responsabilidades a las empresas.

Consecuencias concretas

Y todo esto, ¿cómo lo paga la salud de la persona que día a día se enfrenta en su trabajo a condiciones inseguras?
Los trabajadores expuestos a amianto, sílice o diésel pueden llegar a enfermar de cáncer, pero la mutua los deriva al INSS y se califican como contingencia común. Años de juicios. Mientras tanto, familias que se rompen.
Las mujeres que trabajan en limpieza, sanidad o peluquerías son ignoradas en un cuadro de enfermedades profesionales desfasado y anticuado. El 92% de los cánceres reconocidos son en hombres. No porque ellas no trabajen con tóxicos, sino porque el cuadro fue diseñado por y para sectores industrializados masculinos.
La externalización sistemática de la prevención con Servicios de Prevención Ajenos hace que los trabajadores de pequeñas empresas sean víctimas de la prevención de papel, que registran los riesgos y los plasman en informes que nadie lee.

Lo que exigimos desde USO

1. Actualización obligatoria del RD 1299/2006, con todos los agentes cancerígenos de la UE y perspectiva de género vinculante.
2. Vigilancia post-ocupacional para sectores con exposición histórica a amianto, sílice o diésel, financiada por las mutuas.
3. Modificación del artículo 30.1 LPRL: el servicio de prevención ajeno debe ser subsidiario, no la regla. Mientras que en Europa los servicios propios llegan al 47% de las empresas, en España es porcentaje desciende al 12%.
4. Tipificar como infracción grave la infradeclaración de enfermedades profesionales (art. 12.15 TRLISOS), con responsabilidad solidaria del servicio de prevención y la mutua.

Conclusión

El INSST describe la realidad del cáncer laboral con datos europeos para que nadie pueda alegar ignorancia. Pero el Gobierno, con su flamante Anteproyecto, elige la inacción normativa. No hay prevención sin reconocimiento. No hay reconocimiento sin actualizar el RD 1299/2006. O la ley incluye mandatos concretos, o el cáncer laboral seguirá siendo la epidemia que España prefiere no ver. Exigimos hechos, no parches de boletín oficial.