Cinco reglas de oro para trabajar de manera segura en instalaciones eléctricas

La electricidad es una de las bases del desarrollo de la humanidad y sus nuevas tecnologías emergentes, pero conlleva unos riesgos asociados para los trabajadores, que deben tenerse muy en cuenta a la hora de abordar trabajos en instalaciones de suministro de eléctrico.

En ocasiones, la falta de formación e información de los trabajadores provoca accidentes mortales en este tipo de instalaciones, que pueden evitarse siguiendo una serie de normas de actuación y, en caso necesario, suspendiendo los trabajos cuando la climatología es adversa (lluvia, viento, granizo, tormenta eléctrica, etc.).

Existen tres riesgos principales asociados a la electricidad, como son los contactos directos del trabajador con la instalación; los contactos indirectos con partes de la instalación puestas accidentalmente en tensión; y las quemaduras por arco eléctrico.

Si se produce un paso de corriente eléctrica por el cuerpo del trabajador, en función de su intensidad y el tiempo de circulación a través del organismo, puede causar quemaduras graves y la muerte por asfixia o por paro cardíaco.

Para lograr ambientes de trabajo más seguros, el Real Decreto 614/2001, sobre protección de la salud de los trabajadores frente al riesgo eléctrico, establece que deben seguirse una serie de normas para dejar sin tensión una instalación, antes de proceder a realizar trabajos sobre la misma.

Se trata de cinco pasos:

  1. Desconectar. Debe aislarse la instalación de toda fuente de alimentación abriendo todos los circuitos, con especial atención a condensadores que puedan quedar cargados.
  2. Prevenir cualquier posible realimentación. Se deben bloquear los dispositivos de maniobra para prevenir la posible realimentación de la instalación.
  3. Verificar la ausencia de tensión. Se utilizan equipos de medición para verificar que en las distintas partes de la instalación no exista tensión, ya que, la presencia de corriente eléctrica no es perceptible a través de señales u olores y solamente se puede comprobar midiendo con aparatos. Debe verificarse en cada uno de los conductores de fase y neutro.
  4. Poner a tierra y en cortocircuito. Se pretende evitar la puesta accidental en tensión de la instalación por circunstancias como un rayo, rotura de una línea en tensión que esté cerca, inducción electromagnética de líneas cercanas, etc. De esta manera se derivan a tierra las posibles corrientes peligrosas para el trabajador.
  5. Proteger frente a elementos próximos en tensión, en su caso, y establecer una señalización de seguridad para delimitar la zona de trabajo.

Además, se debe señalizar el área de trabajo advirtiendo del peligro y, en caso de instalaciones cercanas en tensión, establecer obstáculos, aislamientos o pantallas para proteger la zona de trabajo.

Una vez llevados a cabo esta serie de medidas, se puede considerar la instalación como sin tensión y la ejecución de los trabajos puede considerarse segura.

También contempla la legislación la posibilidad de realizar trabajos en tensión en situaciones en las que no sea posible cortar el suministro a la instalación. En este caso, se establecen requisitos de formación para los trabajadores pudiendo ser llevadas a cabo las operaciones solamente por trabajadores cualificados, con un procedimiento de trabajo estudiado previamente, debidamente autorizados por escrito por parte del empresario, y con una supervisión de un jefe de equipo.

Los trabajadores deberán utilizar en este caso equipos como pértigas aislantes, banquetas, cubiertas aislantes para proteger conductores activos de la instalación, entre otros.

Desde USO queremos dar a conocer este tipo de riesgos muy presentes en un sector clave en el desarrollo de nuestra sociedad como es el eléctrico, si bien es cierto que la siniestralidad no es tan elevada como en otras actividades, es de vital importancia su control estricto debido a su peligrosidad en caso de materialización de cualquier incidencia.