En España hay unas 600.000 empleadas de hogar, una tercera parte de ellas «en negro». La partida para el subsidio por coronavirus es de 3 millones de euros

El 96% de personas que trabajan en hogar y cuidados en España son mujeres. En total, existen unas 600.000 trabajadoras del hogar, de las cuales en febrero solo constaban como afiliadas a la Seguridad Social 394.171,10 (media diaria de afiliaciones del mes). La economía sumergida que padece al menos un tercio de estas trabajadoras no se tiene en cuenta para el cálculo del Producto Interior Bruto. De incluirlas, supondría aproximadamente el 40,77% del que aporta este sector.

En el inicio de la crisis sanitaria por el covid-19, las empleadas del hogar fueron olvidadas por el Gobierno. Mientras que se aprobaron medidas para el resto de los trabajadores de nuestro país, para el colectivo no llegaron hasta un mes después. Pero se reservaron solo 3 millones de euros para cubrir la demanda de prestaciones presentadas. Aun contando que únicamente una décima parte de las trabajadoras dadas de alta hubieran perdido su empleo total o parcialmente, la partida se traduce en 100 euros para cada una de ellas. «A todas luces insuficiente y que supone más una decisión de cara a la galería que afrontar la realidad con garantías», reclama Dulce María Moreno, secretaria de Formación Sindical e Igualdad de USO.

Este subsidio comenzó a poder tramitarse mucho más tarde que los demás (oficialmente, iba a ser el 2 de mayo, finalmente, no estuvo listo hasta el día 5). Además, esta tramitación resulta bastante complicada por la dificultad que conlleva la cumplimentación de la documentación, el uso de las herramientas telemáticas para solicitarlo (aunque también existe la vía de correo postal, más lenta) y la falta de medios económicos en caso de tener que acudir a una persona experta que lo tramite. El conjunto de estas circunstancias harán que muchas de ellas no perciban los primeros ingresos hasta el mes de junio o incluso que desistan de solicitarlo.

Empleadas de hogar y cuidados: una labor precarizada y vulnerable

Desde febrero hasta abril de 2020, la cifra media de bajas en la Seguridad Social fue de 12.613,4, siendo en su gran mayoría mujeres y migrantes. En muchas ocasiones, se trata de internas cuyos ingresos suelen ser el sustento de toda su familia, tanto la que está aquí como la que permanece en su país de origen. Ahora, si han sido dadas de baja, pierden el sueldo, pero también el techo.

En general, todas quedan en situación de especial vulnerabilidad, pues muchas de las mujeres trabajan por horas, no están dadas de alta en la Seguridad Social o, si lo están con una sola empleadora, en la mayoría de ocasiones trabajan en varias casas unas horas a la semana por las cuales no cotizan.

En este momento, la falta de prestación por desempleo, el despido por desistimiento del empleado, la no inclusión en la Ley de Prevención de Riesgos Laborales y la no ratificación del convenio 189 de la OIT colocan a las trabajadoras del hogar en primera línea de exclusión social. Nuestra sociedad, sin embargo, sigue siendo incapaz de ver la importancia de las tareas de cuidados para nuestra economía, para nuestras personas mayores, dependientes o niños. La desprotección de estas personas deja indefensas a las familias y a las propias trabajadoras con un sistema público de atención insuficiente e infradotado.

 

Recuerda los pasos para solicitar el subsidio excepcional por falta de actividad como empleada de hogar.

Además, puedes informarte sobre las medidas de prevención especiales para el trabajo en ayuda a domicilio.