Las cifras de desempleo demuestran que Europa necesita un nuevo rumbo

La Confederación Europea de Sindicatos, CES, considera que las políticas económicas inspiradas por la UE están resultando un fracaso en términos humanos que nos sitúan a la mayoría social ante un futuro incierto de falta de trabajo como consecuencia de la aplicación estricta de la austeridad.

Las nuevas cifras de paro facilitadas por Eurostat muestran que Europa todavía se enfrenta a una crisis masiva del empleo, con 26,5 millones de ciudadanos sin trabajo, lo que representa en el conjunto de la zona euro un 12,1% de desempleo, cifra mayor que el ejercicio anterior.

Paradójicamente a pesar de estos datos, numerosos líderes europeos continúan apostando por las políticas restrictivas. En su intervención en la inauguración oficial de la presidencia griega de la Unión Europea en Atenas, el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Duráo Barroso, insistió en que la economía ha entrado en una nueva fase que supone que Europa está “saliendo de la recesión”. 

La CES considera que la posición de la Comisión es equivocada y que solo se podrá hablar de éxito cuando el desempleo muestre signos importantes de recuperación y cuando consigamos empleo de calidad y reducción de la desigualdad y la pobreza. La contradicción de Bruselas es especialmente dura su analizamos los datos del pais que preside este semestre la UE. Grecia es uno de los 14 países europeos que ha experimentado un aumento constante en el desempleo desde 2012. Actualmente, alrededor del 27 % de la población está sin trabajo. Resulta alarmante que el 54,8 % de los jóvenes de la nación esté en el paro.

Bernadette Ségol, Secretaria General de la CES, ha manifestado que “las últimas cifras de desempleo muestran que Europa necesita un nuevo camino para encontrar la manera de salir de la crisis y a pesar del optimismo de la Comisión, los países como Grecia continúan devastados por las políticas de austeridad que conducen al desempleo masivo y la corrosión social”.

Ségol ha avisado de que “en lugar de apegarse a las políticas fallidas, los líderes europeos tienen que apostar por otra manera de hacer las cosas” y les ha animado a considerar las propuestas del sindicalismo europeo consistentes, entre otras cosas, en desarrollar “un plan basado en las inversiones en el crecimiento sostenible y el empleo de calidad. Si no, vamos a seguir viendo como más gente no puede trabajar y corremos el riesgo de que la Europa social sea destruida”.