En coherencia con la CSI, CSA y el sindicalismo internacional, USO expresa su solidaridad con las organizaciones sindicales en Argentina, ante la regresiva reforma laboral aprobada

La reforma laboral impulsada por el Gobierno de Argentina se enmarca en un programa de transformación económica orientado a flexibilizar el mercado laboral, reducir costes empresariales y atraer inversiones.

Entre las medidas planteadas se incluyen cambios en la negociación colectiva, mayor facilidad para el despido, desregulación del tiempo de trabajo y limitaciones al derecho de huelga.

El Gobierno defiende que estas reformas modernizarán un marco normativo obsoleto y favorecerán la creación de empleo formal. Sin embargo, sindicatos y organizaciones sociales alertan de que el proyecto supone un retroceso histórico en derechos laborales y debilita la capacidad de acción colectiva.

Preocupación ante una reforma que supone un ataque a los derechos del trabajo

La Confederación Sindical Internacional (CSI/ITUC), junto con la Confederación Sindical de las Américas (CSA), ha expresado su preocupación y solidaridad con los sindicatos argentinos ante una reforma que considera un ataque a los derechos fundamentales del trabajo.

La CSI advierte que las medidas propuestas en la reforma laboral argentina debilitan la negociación colectiva y la libertad sindical e introducen restricciones al derecho de huelga, de reunión y negociación colectiva, una violación de las normas internacionales del trabajo ratificadas por Argentina, incluidos los Convenios 87 y 98 de la OIT.
También, facilitan los despidos, lo que aumentaría la precariedad laboral y la inseguridad laboral; desregulan las jornadas laborales y las vacaciones pagadas, lo que vulnera las garantías constitucionales; recortan la financiación del sistema de seguridad social; promueven la desregulación del tiempo de trabajo y erosionan la protección social.

Desde el sindicalismo internacional se subraya que este tipo de reformas incrementan la desigualdad, favorecen la precariedad y debilitan la democracia, al trasladar riesgos desde las empresas hacia las personas trabajadoras.

El enfoque de USO: trabajo decente, democracia sindical y cohesión social

Desde la Unión Sindical Obrera (USO)observamos la reforma laboral argentina con profunda preocupación por su impacto potencial sobre los derechos laborales y el equilibrio de las relaciones de trabajo.

En este sentido, USO defiende el trabajo decente como base del desarrollo, porque las reformas laborales no pueden basarse en la reducción de derechos ni en la precarización del empleo. La competitividad debe construirse sobre productividad, formación e innovación.

Por otro lado, la negociación colectiva debe ser pilar democrático ya que debilitar los convenios sectoriales o fragmentar la negociación reduce la protección colectiva y aumenta la desigualdad. Y, también, limitar la huelga o restringir la acción sindical vulnera derechos fundamentales reconocidos internacionalmente.

En USO defendemos así mismo la protección frente al despido y estabilidad en el empleo. Reducir indemnizaciones o facilitar despidos incrementa la inseguridad económica y debilita la cohesión social. Por último, la informalidad no se combate eliminando derechos, sino reforzando la inspección laboral, la protección social y el empleo formal.

Reformas laborales sí, pero con justicia social

USO considera necesario modernizar los marcos laborales para adaptarlos a los cambios productivos y tecnológicos. Sin embargo, estas reformas deben construirse mediante diálogo social real y respetando los estándares internacionales del trabajo y los convenios de la OIT.

La experiencia internacional demuestra que las reformas impuestas unilateralmente y orientadas a la desregulación generan desigualdad, debilitan el tejido social y erosionan la democracia.

La defensa del trabajo digno no es una cuestión nacional, sino un compromiso global. Porque donde se debilitan los derechos laborales, se debilita también la democracia.