Último seminario del ciclo sobre despoblación y envejecimiento, organizado por USO, en el que se ha abordado cómo ayudar a los jóvenes a quedarse en el mundo rural

USO participa en Florencia (Italia) en el seminario “Europa vaciada y envejecida. ¿Qué oportunidades laborales necesitan los jóvenes para no huir de los pueblos?”. Este seminario pone fin al ciclo de seis encuentros europeos organizados por nuestro sindicato y los italianos EFAL y MCL sobre causas y soluciones de la despoblación y el envejecimiento. Los primeros, en 2024, se centraron en analizar el problema en su globalidad. Después, el año pasado, hablamos de la mujer como principal valor para fijar población: la huida del campo de la mujer era el inicio del cierre del pueblo.

Y, en esta ocasión, ponemos el foco sobre los jóvenes. Tras las primeras pinceladas en el seminario de Santiago de Compostela, organizado por USO, en estos días se busca avanzar en propuestas para mejorar la vida periférica.

Carmen Alejandra Ortiz, secretaria de Internacional y Desarrollo Sostenible, fue la encargada de abrir las jornadas en nombre de USO, junto con responsables de EFAL y MCL. Además, participaron en esta primera sesión responsables institucionales de zonas aquejadas de envejecimiento y despoblación. Entre ellos, la presidenta del Consejo Regional de Toscana, Stefania Saccardi, y Luis Pedro Mota Soares, exministro de Trabajo de Portugal.

Más didáctica sobre la bondad de lo rural

Ortiz destacó que hay un primer problema contra el que solo se puede luchar con didáctica: lo poco atractivos que resultan los pueblos para los jóvenes. “No se trata de obligar a los jóvenes a quedarse y que lo vean como un fracaso, sino potenciar la vida y las oportunidades allí. A pesar de que se hable de la ciudad como el lugar soñado, son muchos los que prefieren la vida en casa y no pueden continuarla”.

Entre los principales problemas que introdujo y que después se desarrollarían en las ponencias, figuran, “sobre todo, los laborales, muy relacionados con los educativos. La poca oferta formativa en las áreas periféricas y, a veces, la nula correlación con las oportunidades laborales en el mismo territorio hacen obligado salir de allí para formarse. Después, la vivienda. No es un obstáculo único de la ciudad. Precisamente en las áreas rurales, por ser la demanda menor, hay menos oferta de vivienda en general y de protegida en particular. Sin embargo, que en un pueblo hagan falta únicamente una o dos viviendas es crucial para su supervivencia”.

Además, Carmen Alejandra Ortiz también recordó la poca oferta de ocio como uno de los principales debes de los pueblos con los jóvenes. Sin embargo, “apenas se han explotado las bondades de vivir lejos de los grandes núcleos urbanos, como la calidad de vida, la cohesión social de poblaciones más pequeñas y la calidad de vida en entornos ambientales más amables”.

Lo que sí quiso dejar claro la secretaria de Internacional y Desarrollo Sostenible de USO es que “en esta tarea podemos ayudar todos. Incluso lo hacen los propios jóvenes difundiendo sus buenas experiencias a través de las redes sociales, de igual a igual. Pero no conseguiremos nada si no hay una apuesta real de las administraciones. Y con una premisa principal: sí, en el campo la inversión por habitante es mayor. Pero es inversión en futuro, no un gasto superfluo”.

Claves de empleo para los jóvenes

Durante la segunda jornada, los debates se centraron en causas concretas de la huida de los jóvenes del área rural.

En la primera mesa redonda, el técnico de Igualdad de USO, Jorge Lojero, participó en el examen del reto de la expansión urbana. Se indicaban tres ejes en los que basar la apuesta por los pueblos: la mejor calidad de vida, la cohesión social y el equilibrio ambiental.

USO participa en un análisis internacional sobre jóvenes y mundo rural

Lojero comenzó repasando algunos de los estereotipos sobre el campo y la ciudad, en los que el pueblo sigue perdiendo. “Una de las medidas indispensables es destacar sus fortalezas. Y recordar, especialmente en el plano institucional, que mantener población rural nos protege ante el cambio climático y sus episodios extremos”.

También desgranó las oportunidades laborales, “lejos de la creencia de que en el pueblo solo puedes dedicarte a la agricultura o la ganadería. Hay otras profesiones ligadas al territorio, como la silvicultura y la producción ecológica, pero también el turismo sostenible y de experiencias; la artesanía y la industria agroalimentaria; la hostelería y la hotelería. Pero, además, el trabajo ligado a los servicios públicos básicos. Son una necesidad para mantener la población y, a su vez, un nicho de empleo: cuidados, escuelas, centros sociales, servicios mancomunados, protección del medio… o más cualificados, como la investigación”.

Para ello, además de la apuesta pública por los pueblos, en USO consideramos necesario “facilitar programas de microemprendimiento individuales o de implantación de pequeñas empresas, como en actividades de ocio y turismo, plantas de producción alimentaria o energías renovables. Y fomentar la vivienda pública”.

Jorge Lojero recordó que “si se cierra una escuela, un centro social, un centro de salud, el bar o se cancela la línea de transporte público, se está cerrando el pueblo. Y es más fácil mantenerlo que recuperarlo”.

Formación y escuela rural

Por último, el vocal de la Federación de Enseñanza de USO, Adrián Jiménez, formó parte del debate “¿Qué necesitan los jóvenes de hoy? Formación como salida laboral en zonas periféricas”. En este último panel, se abordó la necesidad de retener la formación en el área rural.

USO participa en un análisis internacional sobre jóvenes y mundo rural

Uno de los primeros síntomas de abandono es cerrar la escuela. Y, si la escuela cierra por tener pocos alumnos y deja de ofrecerse ese servicio, será imposible asentar población: ningunos padres llevarán a sus hijos a un lugar sin la educación básica al alcance.

Pero, además, en las comarcas rurales, “es necesario implantar servicios de área de educación secundaria o FP. No puede haber una universidad en cada pueblo, pero sí una educación orientada al empleo. Sobre todo, para quienes sí quieren continuar su vida donde crecieron”.

Por todo ello, Adrián Jiménez destacó el papel de la formación en el mundo rural como la piedra angular para fijar y atraer más población, y frenar el éxodo de jóvenes.