Uno de cada seis personas mayores de 60 años sufre abuso o maltrato y solo se denuncia uno de cada 24 casos

En el Día Mundial de Toma de Conciencia del Abuso y Maltrato en la Vejez, USO alza la voz para concienciar sobre el maltrato y el abuso que sufren las personas mayores. Con ello, reafirmamos nuestro compromiso con la defensa de los derechos humanos, la dignidad y la protección de quienes han construido nuestro presente.

El maltrato hacia las personas mayores sigue siendo un problema grave, extendido e invisibilizado. Y, en demasiadas ocasiones, provocado o agravado por las propias instituciones públicas.

Los datos son contundentes. Desde JUPEN-USO recordamos que una de cada seis personas mayores de 60 años sufre algún tipo de abuso o maltrato, y que solo se denuncia uno de cada 24 casos. Esta es la magnitud de una realidad oculta. En el caso de las mujeres, el 5% de las mayores de 65 años ha sufrido violencia física de pareja, ascendiendo al 10,3% entre las mayores de 75. Además, las mujeres víctimas mortales de violencia de género mayores de 60 años se han duplicado desde 2019: del 9 % al 18,8 % en 2025. A todo ello se suma la soledad no deseada, una forma de maltrato silencioso que agrava la vulnerabilidad emocional y social.

“Envejecer es inevitable, pero lo que sí es evitable es que el abuso, el maltrato, el abandono o la discriminación formen parte de esta etapa. La forma en que una sociedad trata a sus personas mayores refleja el valor que concede a la dignidad humana, a la solidaridad y a la justicia social”, reflexiona Marino de la Rocha, presidente de JUPEN-USO.

Sus palabras resumen una realidad que no puede seguir normalizándose. Muchas personas mayores viven situaciones de dependencia que incrementan su vulnerabilidad y las exponen a dinámicas de control, abuso económico, maltrato psicológico o injerencia familiar en decisiones que afectan directamente a su autonomía, sus deseos y su proyecto vital.

Maltrato institucional

De acuerdo con el Informe de Resultados 2025 del Servicio Estatal de Atención a Personas Mayores (SEAM):

  • la mayoría de los casos de maltrato detectados se producen en el entorno familiar, siendo hijos e hijas quienes ejercen con mayor frecuencia la violencia;
  • las personas mayores con deterioro cognitivo son las más afectadas siendo el maltrato continuado y crónico, combinando abuso económico, presión psicológica y aislamiento;
  • existen graves problemas derivados de la gestión de los cuidados en el hogar. La sobrecarga recae mayoritariamente sobre las mujeres, generando tensión, desigualdad y situaciones de agotamiento que repercuten en las personas cuidadoras y en los que son cuidados;
  • la violencia de género es una realidad persistente en edades avanzadas, incluso en forma de violencia vicaria.

La falta de conciencia social sobre los derechos de las personas mayores y la ausencia de un enfoque etario adecuado provocan una pérdida de autonomía. Ésta se traduce en decisiones tomadas por terceros, injerencias familiares desmedidas, limitación de preferencias personales e incluso control sobre aspectos tan íntimos como la sexualidad o la gestión patrimonial. Este edadismo estructural genera un impacto negativo generalizado que vulnera la dignidad y la libertad de las personas mayores.

El maltrato institucional es otra de las formas más graves y menos reconocidas de vulneración de derechos. Se manifiesta cuando se imponen trabas burocráticas o barreras digitales que dificultan el acceso a prestaciones, se retrasan valoraciones de dependencia o se limita el acceso al Sistema para la Autonomía y Atención a la Dependencia, o cuando no se tienen en cuenta las brechas digitales que afectan a este grupo de población.

También aparece en entornos sanitarios y sociosanitarios donde se han documentado sujeciones físicas y químicas, así como una atención insuficiente en centros residenciales que no responden adecuadamente a las necesidades de las personas mayores. El SEAM señala, además, la invisibilización de patologías, la denegación o retraso de pruebas diagnósticas con el argumento de que “no merece la pena por la edad”, las listas de espera prolongadas y la falta de recursos especializados en salud mental, prácticas que constituyen una forma clara de maltrato institucional.

USO alza la voz por los mayores

Desde USO alzamos la voz por todas las personas mayores que se enfrentan a maltrato, invisibilización y pérdida de autonomía, agravadas por la soledad, la dependencia, el edadismo o la insuficiencia de recursos públicos. “Las personas mayores no necesitan compasión, necesitan derechos garantizados. Combatir el maltrato implica reforzar los servicios públicos, mejorar el sistema de atención a la dependencia y asegurar que nadie vea limitada su autonomía por falta de recursos o apoyos”, afirma de la Rocha.

Por ello, exigimos más datos, más investigación y más transparencia para conocer la verdadera magnitud del problema y una coordinación real entre Administraciones que permita una lucha eficaz contra el abuso y el maltrato. También reclamamos la creación de Observatorios sobre el Abuso y Maltrato a las Personas Mayores que analicen las situaciones y propongan medidas de prevención y erradicación.

Reivindicamos, además, pensiones dignas garantizadas, servicios públicos sólidos, un sistema de dependencia suficiente con condiciones dignas para quienes trabajan en el sector, y la eliminación de barreras urbanas y sociales para construir ciudades accesibles y saludables para todas las edades. Asimismo, es imprescindible impulsar la corresponsabilidad en los cuidados, que hoy siguen recayendo mayoritariamente sobre las mujeres, generando desigualdad y sobrecarga.

En USO creemos que, como sociedad, tenemos una responsabilidad colectiva hacia nuestras personas mayores. Solo con políticas públicas basadas en derechos humanos, con recursos suficientes y con una mirada libre de edadismo podremos construir una sociedad que integre. El buen trato a las personas mayores no es una opción, es una obligación ética, social y democrática.