Los accidentes laborales con baja crecen un 2% hasta julio y las muertes en el trabajo superan ya el ritmo de todo 2025

La siniestralidad laboral hasta julio suma 363.772 accidentes con baja (+2,0%) y confirma que las muertes en el trabajo en construcción y agricultura van más rápido que en todo 2025.

Y lo que es peor, 432 familias han sufrido las carencias de un sistema preventivo fallido. 349 personas trabajadoras han fallecido durante la jornada: 333 hombres y 16 mujeres. Y 83 en el trayecto de ida o vuelta al trabajo: 74 hombres y 9 mujeres. A ellas se suman 2.052 accidentes graves en jornada y 539 in itinere. La prevención no es un coste, es inversión en salud y, como vemos, en vida.

La siniestralidad aumenta en julio

Los accidentes con baja alcanzan los 363.772, un 2,0% más que en el mismo periodo de 2025. De ellos, 310.977 se produjeron en jornada (+1,6%) y 52.795, in itinere (+4,4%). Los accidentes sin baja, en cambio, descienden un 1,3% (308.151).

Son datos de julio. Pero ni desde USO ni nadie deberíamos tener que esperar meses para conocerlos. Exigimos una publicación ágil de la mortalidad laboral, sobre todo en los episodios de calor e incendios. Los datos, como la prevención, siempre tarde. Así no se puede hacer una gestión efectiva de la prevención.

Asalariados, autónomos y la brecha de género que se mantiene

Los asalariados suman 347.877 accidentes con baja (+2,2%), de los cuales 296.226 se han producido en jornada (+1,8%) y 51.651 in itinere (+4,6%), con 1.712 graves y 308 fallecidos (293 hombres, 15 mujeres).

Por su parte, los trabajadores por cuenta propia registran 15.895 accidentes con baja, un 2,6% menos. Pero sus fallecidos suben a 41, un 46% más que en el mismo periodo de 2025 (28). La mortalidad de este colectivo crece mientras su número de accidentes cae. Es la prueba más clara de que la falsa autonomía sigue dejando a quien trabaja por cuenta propia sin red preventiva propia, a merced de servicios de prevención ajenos que no llegan a su realidad.

La siniestralidad femenina en jornada crece más rápido (+2,8%, 92.674 accidentes) que la masculina (+1,1%, 218.303). Los accidentes in itinere siguen golpeando mayoritariamente a mujeres: el 54% del total, 28.574 frente a 24.221 varones. Desde USO señalamos esta brecha como efecto directo de la doble jornada: trabajo, cuidados y tareas domésticas elevan la fatiga hasta que termina en accidente. Las evaluaciones de riesgos deben incorporar ya la perspectiva de género y de edad, en lugar de seguir diseñadas sobre un trabajador neutro que no existe.

Construcción y agricultura, al alza; comercio, un salto que preocupa

La industria manufacturera concentra el mayor volumen de accidentes en jornada: 57.409, un 1,6% más. Le sigue la construcción (46.749, +1,3%) y el comercio (36.242, +0,8%).

Pero la mortalidad apunta en otra dirección. La construcción es, con diferencia, el sector más letal: 103 fallecidos en jornada, 2 más que en el mismo periodo de 2025. Tiene además el mayor índice de incidencia mortal de todo el tejido productivo español.

Llamativo es el caso del comercio que da un salto que no puede pasar desapercibido: 33 fallecidos frente a 24 en 2025, lo que supone un 37,5% más. La agricultura suma 36 muertes, 6 más que el año pasado, el sector que trabaja más horas a la intemperie y bajo el sol directo. El transporte y almacenamiento es, en cambio, el único gran sector que mejora con claridad: 48 fallecidos frente a 65 en 2025, 17 menos.

Por comunidades autónomas, Cataluña lidera el número de accidentes en jornada (52.235, +3,0%) por delante de Andalucía (51.818, +1,6%). Pero es Andalucía quien concentra la mayor mortalidad: 68 fallecidos, 10 más que en 2025. Le siguen Comunitat Valenciana (36 fallecidos) y Cataluña (49). Preocupa especialmente el repunte en Castilla-La Mancha con 27 fallecidos, 11 más que en el mismo periodo del año pasado, y en el País Vasco, con 15 familias destrozadas, 8 más que en 2025. Unos datos y un deterioro tan desigual entre territorios exigen un diálogo social plural y democrático que incluya a sindicatos y colectivos afectados, no solo a las etiquetadas como «más representativas».

La cifra oculta: el infarto sigue matando más que nada, y el verano no ayuda

En lo que va de 2026, los infartos y derrames cerebrales han causado 145 de las 349 muertes en jornada. Es el 42% del total, muy por delante de las caídas (59) o los atrapamientos y amputaciones (57). La causa por la que el calor extremo mata con más frecuencia es la primera causa de muerte en el trabajo en España durante el verano más cálido de la serie histórica.

El problema es que no lo podemos comprobar del todo, porque no existe una categoría de accidente por calor que cruce estos infartos con la vigilancia sanitaria, ni las patologías por calor están reconocidas como contingencia profesional (RD 1299/2006). Sin eso, seguimos sin poder medir lo que llevamos años denunciando: los sectores más castigados son aquellos que trabajan al aire libre, los mismos para los que USO exige parar la actividad de forma automática, no solo cuando la empresa lo tenga a bien, en cuanto la AEMET active un aviso naranja o rojo.

Julio de 2026 ha sido, junto con el de 2022, el mes más cálido de toda la historia desde que se tiene registros. El verano 2026 es ya, con 24,5°C de media, el más cálido registrado en España. Y también el más seco, con solo 17 litros por metro cuadrado acumulados.

El sistema de vigilancia de la mortalidad diaria (MoMo) del Instituto de Salud Carlos III atribuyó al calor 2.026 muertes en julio. Casi el doble, un 91% más, que en julio de 2025. Desde que se activó el Plan Calor 2026, el sistema ha estimado ya 3.158 muertes por altas temperaturas en el conjunto del país entre mayo y julio. Y mientras, la Estadística de Accidentes de Trabajo sigue sin ninguna categoría que permita cruzar esa información.

¿Qué dice la norma y qué hacen las empresas?

La norma existe. El Real Decreto-ley 4/2023 obliga a adaptar las condiciones de trabajo, e incluso a reducir o modificar la jornada sin merma salarial (art. 23.3 del RD 1561/1995), cuando la AEMET activa un aviso naranja o rojo y las medidas preventivas no bastan para proteger a la plantilla.

España ha vivido su verano más cálido y el mayor incendio forestal de la historia y la mortalidad laboral corre más rápido que en todo 2025, no más despacio. La reforma de la Ley de Prevención incorpora por fin el cambio climático como condición de trabajo, pero sigue dejando la paralización de la actividad en manos de la «apreciación empresarial del riesgo» (art. 21 LPRL). Desde USO nos seguimos preguntando por qué, con estos datos, ¿la paralización de los trabajos al aire libre no es automática?