El estudio de FEDEA sobre pobreza infantil confirma que tener hijos en España es factor de empobrecimiento, y los hogares jóvenes y monoparentales lo sufren más
España ocupa el primer puesto de la Unión Europea en pobreza infantil. No es un dato coyuntural: es un rasgo estructural del modelo de protección social español que se mantiene con independencia del ciclo económico. Así lo confirma el estudio publicado por FEDEA, “Hijos, Ciclo Vital y Pobreza en España: 2008-2025”, que analiza la evolución de la pobreza en España.
Precisamente uno de los mensajes más incómodos del estudio es que la pobreza infantil en España es persistente y no se corrige sola con el crecimiento económico. En 2025, con el mercado laboral en niveles récord de afiliación, el 19,5% de la población total, unos 9,48 millones de personas, seguía en riesgo de pobreza relativa. Mientras que la tasa de pobreza de los menores de 18 años se mantiene sistemáticamente entre 8 y 10 puntos por encima de la media poblacional desde 2008.
Desde USO denunciamos con firmeza los datos revelados por Fedea que confirman lo que desde el sindicato llevamos años señalando: en España, tener hijos es un factor de empobrecimiento, y no se está protegiendo suficientemente a las familias trabajadoras que más lo necesitan. Es, por tanto, el fracaso de un sistema de protección social insuficiente, que sigue apoyándose excesivamente en deducciones fiscales regresivas, no ofrece prestaciones directas en efectivo con capacidad redistributiva real, como sí hay en otros países europeos, y no acompaña adecuadamente a los jóvenes trabajadores que deciden formar una familia, precisamente cuando sus salarios y su estabilidad laboral son más precarios.
Los datos de Fedea sobre pobreza infantil en España
- España es el país con mayor pobreza infantil de toda la Unión Europea, con una tasa AROPE cercana al 30%, muy por encima de la media comunitaria (19,3%).
- Casi 3 de cada 10 menores viven en hogares por debajo del umbral de pobreza relativa: más de 2 millones de niños, niñas y adolescentes.
- Los hogares monoparentales sufren la situación más grave, con una tasa AROPE del 50,3%.
- Los hogares jóvenes con hijos soportan una penalización económica entre 6 y 10 veces mayor que los hogares de edad media o avanzada, aun teniendo ingresos comparables.
- Más de la mitad de la brecha de privación material entre hogares con y sin hijos no se explica por diferencias de renta o empleo: es el coste estructural de criar en España.
- El 4,93 % de los menores de 16 años no puede permitirse ropa nueva, el 2,52 % carece de una alimentación con proteína suficiente y el 1,66 % no tiene calzado adecuado. En el ámbito educativo, el 6,16 % no puede costearse actividades escolares de pago y el 2,57 % carece de un lugar adecuado para estudiar en casa.
Tener hijos siendo joven, el mayor factor de riesgo
El análisis econométrico del estudio aporta uno de los datos más reveladores: incluso controlando por nivel de ingresos, empleo y características socioeconómicas, los hogares con menores tienen una probabilidad significativamente mayor de sufrir carencia material y social severa.
El efecto medio es de 1,15 puntos porcentuales, pero oculta una heterogeneidad brutal. En los hogares jóvenes (persona de referencia menor de 30 años) la penalización asociada a la presencia de hijos menores asciende a 7,26 puntos porcentuales. Dicho de otro modo: tener hijos siendo joven en España dispara el riesgo de privación material severa en casi un 90% respecto a la media.
La explicación es estructural. Los hogares jóvenes afrontan la crianza con menor ahorro acumulado, trayectorias laborales más precarias, mayor inestabilidad residencial y menos redes de apoyo económico. Y los costes de la crianza son especialmente difíciles de asumir precisamente cuando los recursos son más escasos.
¿Qué ocurre en los hogares monoparentales?
Si hay un perfil que concentra la vulnerabilidad de forma persistente ese es el de los hogares monoparentales, mayoritariamente sostenidos por mujeres. Su tasa AROPE alcanza el 50,3% y su tasa de pobreza monetaria el 41,2%. La carencia material y social severa llega al 26,2% cuando la persona de referencia tiene menos de 30 años, y se mantiene en el 18,3% incluso a partir de los 45 años.
La monoparentalidad no es un factor de riesgo casual es una fuente de vulnerabilidad que acompaña a estos hogares durante toda su vida.
USO exige políticas urgentes, no más diagnósticos
Desde USO instamos al Gobierno, a las comunidades autónomas y a la patronal a asumir su responsabilidad, y exigimos la puesta en marcha urgente de diversas medidas:
- prestación universal por hijo a cargo, de cuantía suficiente, en sustitución del actual sistema de deducciones fiscales que, en muchas ocasiones, excluye a quienes menos tienen, junto a un refuerzo específico para hogares monoparentales.
- medidas para la emancipación y la primera crianza de los jóvenes trabajadores: ayudas al alquiler o compra de vivienda, bonificaciones en cotizaciones para quienes son padres o madres antes de los 30 años, y permisos parentales más largos y mejor remunerados.
- ampliación real de la conciliación laboral, con jornadas y horarios que permitan compatibilizar trabajo y cuidados sin penalización salarial ni profesional, especialmente en convenio colectivo.
- inversión pública en servicios de infancia: escuelas infantiles 0-3 gratuitas y universales, comedores escolares y becas de material educativo, para romper el vínculo entre pobreza y desigualdad de oportunidades desde la cuna.
- salarios dignos y estabilidad en el empleo, porque ninguna transferencia social puede sustituir a un empleo de calidad: la negociación colectiva sigue siendo la primera herramienta contra la pobreza infantil.
La pobreza infantil no es solo un problema económico: condiciona la salud, la educación y las oportunidades vitales de toda una generación, y perpetúa la desigualdad de padres a hijos. No podemos seguir señalando el problema año tras año sin que se traduzca en políticas efectivas. La dignidad de las familias trabajadoras y el futuro de toda la sociedad no puede seguir sustentándose sobre esos datos.
























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