La CES enfrenta los retos de la Europa sin fronteras

El debate sobre negociación colectiva ha marcado el inicio de la tercera jornada del 13° Congreso de la CES dejando claro que los dirigentes sindicales europeos son conscientes del peligroso debilitamiento de su influencia en los resultados de la concertación. De hecho, los gobiernos europeos están reduciendo cada vez más el margen de maniobra de los sindicatos en un claro intento de debilitar su energía en pro del progreso social y su resistencia hacia las políticas ultraliberales.

Los líderes sindicales han denunciado con fuerza la competencia entre los trabajadores orquestada por los empresarios, quienes, con la complicidad de los dirigentes políticos, se aprovechan del mercado único de la UE y de la supuesta «libertad de circulación» que, en realidad, ha abierto la vía a un dumping social vergonzoso y sólo satisface el afán de provecho insaciable de los accionistas sin aportar ventaja alguna a los trabajadores. Los intervinientes han hecho un vibrante llamamiento a la unidad sindical en Europa, imprescindible para lograr la armonización fiscal y salarial que necesitamos para contrarrestar este fenómeno.

Los sindicatos debemos ser más fuertes y sólo lo conseguiremos si aunamos fuerzas y conseguimos aumentar el número de afiliados a nuestras organizaciones. También debemos ser más reivindicativos y proactivos y, así, impedir que los empleadores sigan tomando la iniciativa de las evoluciones del mercado laboral.

Asimismo han advertido una vez más del peligro que la insoportable lacra del paro de los jóvenes supone también para la supervivencia de los sindicatos y del modelo social europeo: cuando los jóvenes pierden la esperanza, se tambalea toda la sociedad.

En una intervención muy aplaudida, el presidente del Comité Económico y Social Europeo (CESE), Georges Dassis, presidente saliente del grupo de trabajadores del mismo y amigo de la USO, ha reiterado su voluntad de cooperar plenamente con la CES en la búsqueda de soluciones a los problemas actuales de los trabajadores, tanto el dumping social como las desigualdades salariales y de género, la pobreza y la falta de solidaridad en general dentro de la UE. Insiste en que «la Unión Europea debe ser más unida y más europea».

También ha recordado la reivindicación clave de una renta mínima para todos los ciudadanos europeos a fín de impedir que caigan en la pobreza, y así se ha hecho eco de una petición de la USO respecto al papel de la CES en el futuro: que asegure no sólo salarios decentes a los trabajadores, sino también que tengan una renta de subsistencia que les permita una vida digna si pierden su empleo. Se podría financiar con la recaudación del Impuesto sobre las Transacciones Financieras (ITF), del cual la USO es una ferviente defensora.

Dassis también ha llamado al optimismo y a confiar en las palabras de Jean-Claude Juncker, presidente de la Comisión Europea, que intervino el primer día del Congreso. Por su parte, Veronica Nilsson, secretaria confederal actual y futura secretaria general adjunta de la CES, ha coincidido al decir que el sindicato europeo no pensaba dejar que Juncker se olvidara de sus promesas. También ha dado una nota optimista al recordar los logros de la CES: la adopción de una cláusula social obligatoria en los contratos públicos, la apertura de un debate sobre el desplazamiento de los trabajadores y su consiguiente dumping social, el progreso realizado hacia la creación de un ITF en la UE, la adopción de la llamada « Garantía Juvenil », así como fuente de inspiración que ha sido el plan de inversiones de la CES para el llamado «Plan Juncker» actual de 315.000 millones de euros.

Los candidatos al Secretariado de la CES para el próximo mandato han expresado su confianza en el futuro y su capacidad colectiva para conseguir los grandes objetivos de la CES con el fin de solucionar los problemas de los trabajadores. Igualmente todos han coincidido en señalar que los requisitos esenciales para la construcción de un futuro mejor pasan por una reactivación de la economía basada en sólidas inversiones y la creación masiva de empleo de calidad, sobre todo para los jóvenes.