Superamos los 22,8 millones de ocupados, pero el desempleo alcanza los 2.591.200 y la precariedad contractual sigue oculta

Los datos de EPA del tercer trimestre de 2026 muestran una evolución desigual del mercado laboral español. La ocupación aumentó en 73.600 personas, hasta situarse en 22.852.600. Sin embargo, el paro creció en 95.900 personas, hasta los 2.591.200 desempleados. La tasa de paro se sitúa en el 10,18%.

Estos datos reflejan, en opinión de USO, que el mercado laboral sigue creando empleo pero que ese aumento no evita que el paro crezca. La evolución del trimestre vuelve a poner sobre la mesa la necesidad de avanzar hacia un empleo más estable y de calidad.

El secretario general de USO, Joaquín Pérez, considera que “no podemos conformarnos con el dato global cuando al mismo tiempo aumenta el número de personas desempleadas. La calidad del empleo, la estabilidad laboral y las oportunidades para los colectivos más vulnerables continúan siendo asignaturas pendientes”.

Más empleo y más paro, a la vez, y desigualdades persistentes

La población activa aumentó en el tercer trimestre del año en 169.500 personas, hasta situarse en cerca de 25, 5 millones. Que crezcan a la vez el paro y la ocupación indica que el mercado laboral incorporó a más personas de las que absorbió el aumento neto del empleo.

USO muestra su preocupación por la evolución del desempleo y por las desigualdades que persisten en el mercado laboral. Así, la tasa de paro femenina subió hasta el 11,28%, mientras que la masculina aumentó hasta el 9,20 %. Por nacionalidad, el número de personas desempleadas aumentó en 71.400 entre la población española, incluida la doble nacionalidad, y en 24.500 entre la extranjera.

La calidad del empleo sigue siendo un reto

La evolución del empleo varía según el tipo de jornada y la relación laboral. En este tercer trimestre, el empleo a tiempo completo aumentó en 244.400 personas, mientras que el empleo a tiempo parcial descendió en 170.800.

Bajo la superficie de las cifras oficiales se esconde una profunda precariedad contractual. Pese al descenso interanual de la tasa de temporalidad, los contratos con fecha de caducidad son cada vez más cortos y estacionales, con una duración media de apenas 45,8 días y, un tercio de ellos, ni siquiera alcanzan el mes de vida.

Además, la generalización de la contratación indefinida no se ha traducido en estabilidad real. La “mortalidad” del empleo es alta debido a la rescisión masiva de contratos en los primeros 40 días bajo el pretexto de no superar el periodo de prueba.

Estas cifras deben analizarse más allá del volumen total de ocupación y acompañarse de medidas que impulsen la estabilidad y la calidad del empleo.

USO reclama reformas de fondo

En este contexto, USO considera urgente abordar reformas estructurales que fortalezcan el tejido productivo, impulsen el empleo de calidad y mejoren las oportunidades laborales de los colectivos con mayores dificultades.

“No basta con aumentar la ocupación. Necesitamos cambios estructurales que reduzcan la precariedad, favorezcan la creación de empleo estable, mejoren los salarios y garanticen oportunidades reales para las personas que encuentran más dificultades para acceder al mercado laboral. España necesita un modelo capaz de generar empleo de calidad durante todo el año”, concluye Pérez.