La USO ha participado en una misión de apoyo y solidaridad internacional a petición de las confederaciones sindicales paraguayas CNT y CUT-A. Una treintena de representantes internacionales de América, así como el Secretario de Política Sindical de la CSA-CSI, Rafael Freyre, han acompañado a los sindicatos paraguayos

Se ha celebrado con éxito un Congreso unitario y una gran movilización popular para lanzar un claro mensaje al nuevo Gobierno cuyo Presidente, Horacio Cartes tomó posesión el pasado 15 de agosto, para que abra el diálogo social y construya un Estado más justo y equitativo, en el país con más desigualdad de todo el continente americano.

 

El Secretario Confederal de Acción Internacional de la USO, Javier de Vicente, ha participado muy activamente en reuniones de alto nivel, así como en numerosas entrevistas en los medios de comunicación del país. Ha mantenido reuniones conjuntas con el Presidente de la República, el Presidente de la Corte Suprema y el Presidente del Parlamento que han recibido a los representantes sindicales al tiempo de la movilización. También ha mantenido una reunión con la Ministra de Justicia y Trabajo.

El Presidente Cartes, pese a su trayectoria neoliberal, ha dado esperanzas a los sindicatos al comprometerse a la apertura inmediata de mesas de negociación y a afrontar el diálogo social. Así el gobierno paraguayo enfrentará en el futuro inmediato el compromiso aceptado la víspera de debatir directamente con organizaciones de trabajadores, campesinos e indígenas una propuesta para modificar el actual modelo de Estado.

Las movilizaciones y el Congreso unitario de las fuerzas sindicales han empleado como elemento movilizador un ambicioso programa de lucha por un Paraguay con justicia social. El programa plantea entre sus ejes principales que el Estado deje de inclinar la balanza del bienestar hacia grandes fortunas del país. Igualmente propone erradicar la pobreza mediante la reactivación productiva y el cumplimiento y fortalecimiento de los programas sociales, el completo acceso a la educación y salud y el fortalecimiento de las pequeñas y medianas empresas.

La propuesta sindical y campesina reclama el impuesto a la tenencia de la tierra, siempre rechazado por los grandes latifundistas y agroexportadores que se niegan a pagar gravámenes y una reforma agraria unida a la asistencia técnica y créditos blandos necesarios.

La masa humana que desfiló en Asunción y se concentró frente al Congreso, apoyada por otras movilizaciones en el interior, fue capaz de sentar en la misma mesa a los jefes de los Poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial con los trabajadores.

De todas formas, habrá que ver como se concilia esa aceptación al más alto nivel con las manifestaciones del vicepresidente de la Republica, Juan Afara, quien ha manifestado se puede dialogar pero para el gobierno las exigencias presentadas son imposibles de cumplir.