En el Día Nacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, recordamos que tienen más dificultades para acceder al empleo y peores trabajos

El 3 de mayo se conmemora el Día Nacional de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad. La fecha, por lo tanto, invita a reflexionar sobre los avances logrados, pero también sobre las profundas desigualdades que persisten en el acceso a derechos básicos de estas personas con discapacidad.

En los últimos años, se han producido mejoras que impactan directamente en la inserción laboral de las personas con discapacidad. Sin embargo, a día de hoy continúan enfrentando barreras estructurales, estigmas y estereotipos que limitan su plena inclusión social y profesional. La discapacidad no debería condicionar las oportunidades de desarrollo ni determinar el tipo de empleo o las condiciones laborales a las que se accede.

Discapacidad = menos actividad

Según el Informe del Mercado de Trabajo de las Personas con Discapacidad 2026 (con datos de 2025) del Servicio Público de Empleo Estatal, las personas con discapacidad representan el 6,13% de la población en edad laboral en España. Sin embargo, su participación en el mercado de trabajo es significativamente menor: solo el 35,4% se encuentra en situación de actividad (687.500 personas). De estas, el 28,9% está ocupado (560.400) y el 6,5% corresponde a personas en desempleo sobre el total del colectivo.

Si se analiza la tasa de paro en sentido estricto —es decir, sobre la población activa—, esta se sitúa en el 18,5%, frente al 11,2% de la población sin discapacidad. Del mismo modo, la tasa de actividad (35,4%) y la tasa de empleo (28,9%) se mantienen muy por debajo de las registradas en la población sin discapacidad (78,5% y 69,7%, respectivamente). Estos datos evidencian una brecha estructural en el acceso al empleo que no responde a factores individuales, sino a desigualdades persistentes en el funcionamiento del mercado laboral.

“Las diferencias son evidentes: tener una discapacidad sigue siendo una desventaja en el mercado laboral. Estamos dejando atrás a un colectivo con el que tenemos una deuda histórica”, reflexiona Sara García, secretaria de Acción Sindical y Empleo de USO.

La difícil inserción laboral con discapacidad

En cuanto a las condiciones de inserción laboral, las personas con discapacidad presentan una fuerte concentración sectorial y ocupacional. El 83,89% de las personas afiliadas se encuentra en el sector servicios, y el 43,49% de los contratos se realiza en ocupaciones elementales; es decir, puestos de baja cualificación. A ello se suma una elevada temporalidad: el 69,95% de los contratos registrados en 2025 fueron temporales, frente al 30,05% de carácter indefinido.

Respecto a la jornada laboral, el 56,62% de los contratos se realizaron a jornada completa; el 35,39%, a tiempo parcial y el 7,99  correspondieron a la modalidad de fijos discontinuos. Estos datos reflejan una inserción laboral marcada por la inestabilidad y la precariedad, incluso en los casos en los que sí se accede al empleo.

Desde USO, señalamos que las diferencias existentes no son coyunturales, sino estructurales. La menor participación en el mercado laboral, las dificultades de acceso al empleo y la concentración en sectores y ocupaciones de menor calidad evidencian que las personas con discapacidad siguen enfrentando una clara desventaja en el ámbito laboral.

Eliminar barreras

En este día, reiteramos la necesidad de impulsar políticas públicas integrales que garanticen la igualdad real de oportunidades, eliminando barreras, promoviendo la accesibilidad universal y favoreciendo un empleo digno, estable y de calidad para las personas con discapacidad. No se trata únicamente de facilitar el acceso al empleo, sino de asegurar condiciones laborales que permitan el pleno desarrollo personal y profesional en igualdad de derechos.

Es por ello que hoy reiteramos que las medidas emprendidas hasta le fecha no han dado los resultados esperados: el mercado laboral sigue segregando a las personas con discapacidad, precarizándolas y obstaculizando una plena inclusión. Necesitamos reeducarnos y comprender que las mayores barreras para las personas con discapacidad son culturales y sociales. Tenemos mucho por hacer.