• FAC-USO denuncia que la tragedia de Almería no puede presentarse como una fatalidad imprevisible

  • Desde septiembre de 2025 alertamos de precariedad, falta de prevención, plantillas insuficientes y ausencia de coordinación estatal

FAC-USO traslada sus condolencias y toda su solidaridad a las familias y allegados de las personas fallecidas en el incendio forestal declarado en Los Gallardos, así como su apoyo a las personas heridas, evacuadas y afectadas. Pero el dolor no puede convertirse en una coartada para imponer silencio ni para evitar el debate sobre unas carencias estructurales que la Federación lleva casi un año denunciando.

La organización sindical considera intolerable que, después de cada gran incendio, se repita el mismo ritual: declaraciones solemnes, agradecimientos a los profesionales, promesas de refuerzo y, cuando se apagan las cámaras, vuelta a la temporalidad, las vacantes, los medios insuficientes, la descoordinación y el abandono de la prevención

FAC-USO avisó desde la campaña de incendios de 2025

El 17 de septiembre de 2025, el secretario general de FAC-USO, Javier Toro, y Marian Blasco, bombera forestal y delegada de la Federación en GEACAM, trasladaron en el Congreso de los Diputados un diagnóstico preciso: falta de gestión forestal, acumulación de combustible, inversión insuficiente en prevención, externalización, temporalidad, bajos salarios, exceso de jornada, envejecimiento de las plantillas, falta de formación continuada y ausencia de un sistema de mando verdaderamente coordinado.

En octubre de 2025, FAC-USO trabajó las propuestas que sirvieron de base para impulsar una Proposición no de Ley. Desde entonces, la Federación ha mantenido una actividad política y sindical continuada para exigir operativos públicos y estables durante todo el año, plantillas suficientes, mayor inversión preventiva, formación, renovación de medios, sistemas de comunicación compatibles, reconocimiento profesional, protección de la salud y una estrategia estatal frente a los incendios de nueva generación.

“Estamos hartos de que, después de cada tragedia, aparezcan responsables políticos a hacerse la foto, agradecer el trabajo de los profesionales y prometer que ahora sí tomarán medidas. FAC-USO lleva desde septiembre del año pasado reuniéndose, trabajando propuestas y advirtiendo de que el modelo no aguanta más. No nos faltaban diagnósticos: faltó voluntad política para actuar antes de que el monte ardiera y hubiera que lamentar consecuencias irreparables” denuncia Javier Toro, secretario General de FAC USO.

“Héroes” cuando hay cámaras; precarios el resto del año

FAC-USO denuncia la hipocresía institucional de ensalzar a los bomberos forestales durante las emergencias mientras, en numerosos territorios, continúan soportando contratos temporales, campañas recortadas, plantillas incompletas, salarios insuficientes, equipos envejecidos y una protección sanitaria muy por debajo de los riesgos reales de su actividad.

Las administraciones no pueden fingir sorpresa

FAC-USO y USO han mantenido durante 2026 la campaña institucional para reclamar un auténtico Pacto de Estado por los bomberos forestales y los operativos públicos de prevención y extinción. En mayo se retomó la ronda de contactos parlamentarios y, el pasado 29 de junio, la Federación volvió a exigir el desarrollo urgente de la Ley 5/2024, estabilidad laboral durante todo el año, reconocimiento de enfermedades profesionales y una política estatal basada en la prevención, la coordinación y la dignificación del colectivo.

“Que nadie venga ahora a decirnos que era imposible preverlo. Lo imprevisible puede ser el punto exacto en el que comienza un incendio. Lo perfectamente previsible era que un sistema debilitado, fragmentado y mal financiado podía terminar desbordado. Nosotros lo advertimos en septiembre, trabajamos propuestas en octubre y hemos seguido reclamando medidas. La pregunta es qué hicieron mientras tanto quienes tenían la obligación de gobernar” insiste Toro.

La prevención no se hace cuando el monte ya está ardiendo

FAC-USO recuerda que la prevención se ejecuta durante los doce meses del año: gestionando el territorio, reduciendo combustible, manteniendo infraestructuras, cubriendo vacantes, renovando equipos, realizando simulacros y preparando los dispositivos para incendios cada vez más rápidos, violentos y peligrosos para las zonas habitadas. No todo incendio puede evitarse, pero sus consecuencias sí pueden reducirse.

FAC-USO exige una investigación y medidas inmediatas

  • Investigar de forma exhaustiva la suficiencia de los medios humanos y materiales disponibles al inicio del incendio.
  • Determinar si existían vacantes, recursos inoperativos o carencias de personal.
  • Revisar el funcionamiento de los sistemas de aviso, los protocolos de evacuación y las vías de escape.
  • Analizar la gestión de la vegetación en las zonas próximas a viviendas, carreteras y núcleos habitados.
  • Convocar de urgencia a administraciones y agentes sociales para negociar un Pacto de Estado.
  • Garantizar plantillas suficientes y estables durante los doce meses del año.
  • Aumentar la inversión en prevención, renovar vehículos y equipos y homogeneizar los sistemas de comunicación.
  • Desarrollar íntegramente la Ley 5/2024 y reconocer las enfermedades profesionales vinculadas a esta actividad.

El silencio también sería una irresponsabilidad

FAC-USO rechaza la idea de que no sea el momento de exigir responsabilidades políticas. Respetar a las víctimas no consiste en guardar silencio ante fallos estructurales que pueden volver a poner vidas en peligro. Significa investigar, corregir y adoptar decisiones antes de que se repita la tragedia.

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