Los venezolanos no pueden pasar de lo ilegítimo a lo ilegal y verse despojados de su soberanía y sus riquezas

USO condena firmemente el ataque a la soberanía nacional de Venezuela y se alinea sin fisuras con la población venezolana, su autonomía para tomar las riendas de su país y su necesidad de vivir en una democracia plena, con derechos y libertades. USO respalda así la postura de la CES, que no solo censura la agresión militar, sino que le exige a la Unión Europea más firmeza en la defensa del derecho internacional. La CES recuerda que esta intervención viola la Carta de las Naciones Unidas y pone en riesgo la libertad e integridad de civiles.

En opinión de USO, la deposición de un dirigente dudosamente legitimado por un proceso electoral opaco no puede llevarse a cabo por una fuerza extranjera que, además, ha mostrado nulo respeto por acabar con el problema real de los venezolanos: la pérdida de la democracia. Estados Unidos ha dejado claro que su intervención obedece a motivos económicos y de control de materias primas, y la ha ejecutado siguiendo la ley del más fuerte, no con el respaldo de un plan de paz o una hoja de ruta ajustada a derecho que hable, en primer lugar, de unas elecciones en libertad para los venezolanos.

La CES, y la USO como miembro, “condena enérgicamente cualquier intento de potencias extranjeras de ejercer control político o económico sobre Venezuela para asegurar el acceso a sus recursos naturales. Estas acciones constituyen una grave violación del derecho internacional, la Carta de las Naciones Unidas y el derecho de los pueblos a la autodeterminación, e inevitablemente profundizan la injusticia social, la represión y las violaciones de los derechos de los trabajadores”.

La sombra del colonialismo

Esta agresión a Venezuela ha despertado los fantasmas de los años 70, donde el intervencionismo estadounidense marcó una década oscura para muchos pueblos americanos. Por entonces, la inestabilidad política y los regímenes autoritarios fueron las excusas para la intervención. Hoy, se habla sin tapujos de los recursos económicos.

La CSI, junto con la Confederación Sindical de Trabajadores y Trabajadoras de las Américas, siguen la misma línea de condena expresada desde Europa, recordando que se ha violado la soberanía e integridad de Venezuela y, con ello, de toda América Latina y Caribe. La CSA es clara en este sentido: “no aceptamos la invasión ni el uso de la violencia contra nuestros pueblos y territorios”.

USO se une a la preocupación por la escalada de violencia a nivel global. La intervención en Venezuela apaga los ecos de conflictos aún abiertos y siembra las dudas sobre su resolución en beneficio de la población, no de intercambios entre superpotencias. Así, los planes para Palestina o las regiones invadidas de Ucrania pueden formar parte de un gran intercambio de territorios mundial donde prime el acceso a recursos y la ampliación de territorios. La amenaza en voz cada vez más alta sobre la integridad de Groenlandia, un territorio controlado desde la Unión Europea y perteneciente a la OTAN, es un límite que cada vez parece más frágil y que podría romper peligrosamente el tablero y devolvernos a escenarios impensables desde hace casi un siglo.

Por ello, USO apela a la diplomacia, al respeto por el derecho internacional, a hacerlo cumplir en los organismos y a recuperar un status quo en el que la fuerza no marque las relaciones internacionales.