En el Día Mundial del Medio Ambiente, USO reivindica una transición ecológica justa que proteja el empleo, la salud laboral y el futuro del planeta
Cada 5 de junio se conmemora el Día Mundial del Medio Ambiente, una fecha impulsada por Naciones Unidas para recordar que la protección del planeta es una responsabilidad colectiva y condición indispensable para el bienestar de las generaciones.
La celebración adquiere este año una relevancia especial en un contexto marcado por el incremento de fenómenos climáticos extremos, el deterioro de los ecosistemas y el impacto creciente que la crisis climática está teniendo sobre la salud y las condiciones de trabajo de millones de personas en todo el mundo.
En este Día Mundial del Medio Ambiente, desde USO reiteramos nuestro compromiso con los Objetivos de Desarrollo Sostenible y con una transición ecológica justa que no deje a nadie atrás. La protección del medio ambiente no puede entenderse únicamente como una cuestión ecológica, es también una cuestión de salud pública, de derechos laborales y de dignidad en el trabajo.
Porque proteger el planeta significa también proteger la vida, la salud y el futuro de quienes trabajan cada día para sostener nuestras sociedades.
La emergencia climática, también de salud laboral y justicia social
Desde USO ponemos el foco en una realidad cada vez más evidente: la emergencia climática es también una cuestión de salud laboral y de justicia social.
Las personas trabajadoras son una de las primeras líneas de exposición a efectos del calentamiento global. Quienes desarrollan su actividad al aire libre o en entornos con elevadas temperaturas (construcción, agricultura, limpieza viaria, transporte, industria) afrontan riesgos crecientes derivados de las olas de calor, la contaminación atmosférica, los incendios forestales o los fenómenos meteorológicos extremos.
La Organización Mundial de la Salud viene advirtiendo que el cambio climático constituye la mayor amenaza para la salud mundial del siglo XXI. Las altas temperaturas, la degradación ambiental y el aumento de fenómenos extremos provocan enfermedades respiratorias y cardiovasculares, inseguridad alimentaria, desplazamientos forzados y una mayor mortalidad asociada al calor. La OMS estima, además, que el cambio climático causará cientos de miles de muertes adicionales cada año en las próximas décadas si no se adoptan medidas urgentes de mitigación y adaptación.
Preocupación en Europa por el calentamiento de la región
La preocupación es especialmente intensa en Europa. Recientemente, expertos vinculados a la OMS han reclamado, incluso, que los efectos sanitarios del cambio climático sean tratados como una emergencia internacional. Alertan de que Europa se está calentando a un ritmo superior a la media mundial y que los sistemas sanitarios deberán prepararse para afrontar riesgos cada vez mayores.
Desde el movimiento sindical europeo también se insiste en que la transición ecológica debe situar a las personas trabajadoras en el centro. La CES viene defendiendo que la lucha contra el cambio climático debe ir acompañada de políticas de transición justa. Éstas deben proteger el empleo, impulsar la formación profesional, garantizar la participación sindical y asegurar condiciones de trabajo frente a los nuevos riesgos climáticos. La sostenibilidad ambiental y la justicia social deben avanzar de la mano.
























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