USO analiza cómo afecta el cambio de hora a nuestra salud. La madrugada del domingo 25 de octubre, a las 3:00 serán las 2:00 para iniciar el horario de invierno

La madrugada del domingo 25 de octubre tenemos cambio de hora de verano a invierno. A las 3:00 los relojes se retrasan una hora, y pasarán a ser las 2:00.

Desde el Gabinete de Seguridad y Salud de USO reflexionamos sobre si este cambio de hora afecta a nuestra salud o no, debate que surge cada año desde que se instauró esta práctica para ahorrar de energía.

Desde el punto de vista biológico no hay estudios concluyentes acerca de que el cambio de hora produzca trastornos a nivel fisiológico. Sin embargo, sí ocasiona pequeños desajustes, pero son más personales o domésticos.

Cambios en el reloj biológico

El cuerpo humano realiza muchas de sus funciones biológicas de manera que se repiten periódicamente con una regularidad de 24 horas. El sentido de tal periodicidad es que el conjunto de las funciones fisiológicas (hormonas, temperatura, inmunidad, etc.) puedan producirse de manera coordinada, de manera que, por ejemplo, mientras estemos dormidos no se produzcan picos de secreción de algunas hormonas que pueden despertarnos. El sueño es una de ellas.

El organizador de todo esto es el llamado reloj biológico: un grupo de neuronas situadas en el cerebro que tienen la capacidad de emitir de manera cíclica una señal, igual que un reloj. Así, mediante la señal periódica que emiten estas neuronas se marca el tiempo a las restantes funciones del organismo.

Por otro lado, aunque este reloj marca un horario propio, se ajusta continuamente según la información que recibe de dentro, por el ejercicio físico y la información nutricional, y de fuera, por el ciclo día-noche y cambios horarios del organismo.

Este mismo principio es aplicable para las personas que realizan trabajo por turnos, o que tienen que cambiar bruscamente sus horarios de sueño/vigilia. La capacidad de adaptación de nuestros ritmos biológicos no es la misma para todas las edades. Los niños y los ancianos tienen una adaptabilidad menor y les cuesta algo más de tiempo adaptarse.

En principio, el cambio de hora no tiene mayores consecuencias para la salud, ya que el organismo tiene capacidad suficiente para adaptarse en cuestión de pocos días a un cambio horario que por otro lado resulta mínimo.

El retraso de una hora también provoca que anochezca más temprano. El cuerpo empieza a segregar antes melatonina, la hormona que facilita el sueño, y, por tanto, se tiene más sueño cuando aún se está activo y la sensación de cansancio se hace más evidente.

Incidencia en la salud de los trabajadores

El cambio de hora puede incidir en la salud de los trabajadores, debido a que estos cambios modifican y afectan al descanso y los bioritmos, durante al menos tres días.

  • Alteración del sueño: menos horas de sueño y peor descanso. La falta de descanso es un factor de riesgo de accidentes, al tener menos reflejos y capacidad de reacción.
  • Cambios en el estado de ánimo y en el humor.
  • Peor rendimiento físico y mayor sensación de cansancio.
  • Peor rendimiento intelectual: aumenta la dificultad para concentrarnos.

Pautas para adaptarnos al cambio de hora

Desde USO os recomendamos algunas pautas que se pueden realizar para adaptarnos al cambio de hora para que no resulte tan traumático:

  • No se debe cambiar bruscamente, retrasando la hora de acostarte quince minutos cada día y levantándonos un poco más tarde. Si se hace poco a poco a lo largo de una semana, el cambio será casi imperceptible. Se puede aplicar la misma regla con el horario de las comidas.
  • No compensar el cansancio con siestas, sobre todo, si no está en el hábito dormir siesta, pues se altera aún más el reloj interno.
  • Se ha de buscar la luz solar. A medida que se acerca el invierno, cada vez tenemos menos horas de sol. Es importante que, en cuanto se tenga oportunidad, se aproveche para dar un paseo al sol.
  • Realizar algún tipo de ejercicio físico. El movimiento activa nuestro cuerpo. Pese a que pueda parecer contradictorio, el ejercicio físico proporciona energía para poder llegar en mejores condiciones al final del día.