Los vigilantes de Cantabria y Baleares salen a la calle exigiendo más protección en su puesto de trabajo

Los trabajadores de la seguridad privada de Cantabria y Baleares han salido estos días a la calle atendiendo al llamamiento efectuado desde la FTSP-USO y otras organizaciones sindicales para exigir mayores medidas de protección individuales y jurídicas frente a las agresiones de las que son objeto en el desempeño de su actividad laboral y que protagonizan la campaña que nuestra Federación puso en marcha hace más de un año, “Stop agresiones”.

En dicha campaña, la FTSP-USO reclama mayor protección jurídica y más disposición de equipos de protección individual, como chalecos antitrauma/antipinchazo o guantes anticortes. En cuanto a la normativa, reclaman que se eleven las penas por agredir a vigilantes de seguridad, algo que hoy por hoy sale prácticamente gratis, y que se retome y apruebe el reglamento de la Ley de Seguridad Privada, “metido en un cajón” desde hace cinco años.

En Palma, recordando la última agresión

En Palma de Mallorca, frente al Hospital de Son Espases, los compañeros concentrados recordaban que “hace solo unos días, hemos registrado una nueva agresión a dos vigilantes: uno acabó con la mano rota y el otro, con una raja en la frente que le hicieron con una cuchilla de afeitar”.

Miguel Sañudo, secretario general de la Federación en USO-Illes Balears, ha reiterado que “no vamos a cejar en nuestro empeño de denunciar las agresiones que, como las acaecidas recientemente aquí en Son Espases o en algunas de las estaciones de tren de la isla, siguen sufriendo los compañeros y compañeras. Continuaremos siendo parte activa de esta iniciativa sindical conjunta hasta lograr mejorar las medidas técnicas y legales en la protección del desempeño de nuestra función”.

30 agresiones al año en Cantabria

En una concentración frente a la Delegación del Gobierno de Cantabria, en Santander, FTSP-USO-Cantabria ha denunciado que, en una región tan pequeña como la suya, con unos 1.000 vigilantes en activo, se registran una media de 30 agresiones a vigilantes al año, “por el simple hecho de cumplir con su trabajo”, destaca Gerardo Prieto, secretario general de FTSP-USO en Cantabria: “la mayoría de ellas se producen en lugares de grandes aglomeraciones, como estaciones de tren, hospitales o centros comerciales”.