El sindicato presenta un informe sobre salarios y coste de vida: los hogares con menos ingresos destinan el 60% de su presupuesto solo a vivienda y alimentación
USO ha presentado hoy en un desayuno informativo con medios de comunicación el informe “La evolución de los salarios y el coste de vida en España”, elaborado por Syndex, que revela datos demoledores sobre la pérdida de poder adquisitivo de las familias españolas y que sustenta las reivindicaciones del sindicato para la manifestación del próximo 1 de mayo en Madrid bajo el lema “Humanizar el empleo”.
El estudio constata que el 20% de los hogares con menores ingresos destina el 60% de su presupuesto únicamente a vivienda, suministros y alimentación, frente al 40% que representa en los hogares de mayores ingresos. Esta rigidez presupuestaria no deja margen de maniobra para gastos no esenciales y condena a millones de personas a vivir en situación de vulnerabilidad económica.
La inflación golpea donde más duele: alimentación y vivienda
El informe revela que el IPC creció entre 2008 y 2025 un 37,1%, mientras que los salarios solo subieron el 31,6%, lo que supone una pérdida de poder adquisitivo de 5,5 puntos. Pero la situación es aún más grave si miramos las partidas básicas del gasto familiar.
La alimentación ha subido un 54,3% desde 2008, una compra que las familias deben afrontar diariamente. Los suministros de vivienda y combustible han crecido un 43,9%. “Son gastos indispensables, inevitables. El reparto de los ingresos se vuelve más rígido porque crece el porcentaje de lo inamovible. El reparto de los ingresos se vuelve más rígido, porque crece el porcentaje de lo inamovible”, ha señalado Joaquín Pérez, secretario general de USO.
La mitad de la inflación acumulada se concentra en cinco años
Pérez ha alertado de que la mitad de la inflación acumulada desde 2008 se concentra entre 2021 y 2025: “Los precios han subido de forma contenida hasta 2021, pero entre 2021 y 2025 el IPC se ha incrementado un 18,4%, con la alimentación subiendo un 45,3%, frente a unos salarios que crecieron ese periodo el 17,33%. Y estamos a las puertas de otro período hiperinflacionario”.
Esta concentración temporal de la inflación es especialmente dramática para quienes se incorporaron al mercado laboral en los últimos años: “Si pensamos en las rentas más bajas o en alguien que se incorporó al mercado laboral en 2021, la diferencia con sus salarios no ofrece colchón ninguno”, ha remarcado.
El gasto se desplaza hacia lo básico: vivimos peor que hace cinco años
El gasto por hogar alcanzó los 26.510,27 euros en 2024, un 18,7% más que en 2016. Sin embargo, este incremento no refleja una mejora en las condiciones de vida, sino una alteración forzosa de los patrones de consumo.
“El gasto se ha desplazado hacia cuestiones básicas. Hoy pesan más la alimentación, la vivienda y los suministros, y retroceden el vestido y calzado, o muebles y mantenimiento del hogar. Las familias no tienen margen de maniobra. Hoy vivimos peor que hace dos décadas y peor que hace cinco años”, ha denunciado Pérez.
Las rentas más bajas son las que porcentualmente han aumentado más el gasto, precisamente porque ha subido aquello de lo que no se puede prescindir. Y los hogares más vulnerables son los compuestos por una sola persona adulta. Su gasto ha aumentado en la última década un 24,2%. Si además tienen menores a cargo, el incremento alcanza el 27%.
“Que una persona quiera o deba vivir sola no debe ser una condena. ¿Una persona sola no puede tener garantizada la vivienda y sus servicios básicos? ¿Tiene que renunciar al ocio, a ropa nueva, a renovar los electrodomésticos? Esto es deshumanizar la sociedad y el trabajo”, ha manifestado el secretario general de USO.
La vivienda: el precio del alquiler casi se ha duplicado
El informe dedica un apartado específico a la vivienda como el mayor tensor de la economía familiar. El precio medio del alquiler por metro cuadrado ha pasado de 8 euros a 14,70, con un aumento del 83,7%. Entre 2015 y 2025, prácticamente se ha duplicado (98,6%).
El precio de compraventa también se ha disparado en esta década, creciendo un 86,3%. La vivienda nueva se ha más que duplicado desde 2015, con una subida del 106,4% de media; y la usada, un 75,8%.
“Quien no tenía vivienda en propiedad, ve alejarse cada vez más esa posibilidad. Su capacidad de ahorro es nula y el precio de compra se dispara. Esto afecta a muchísimas personas, pero se ceba sobre todo con los jóvenes y con las personas solas. Es un claro efecto de deshumanización del trabajo: tener un salario no te permite ni siquiera garantizarte un techo, cada vez más gente tiene que tener varios empleos para salir adelante”, ha recalcado Pérez.
1 de mayo en Madrid: “Humanizar el empleo”
Durante el desayuno informativo, el secretario general de USO ha denunciado la deriva del modelo laboral actual: “Las máquinas nos están sustituyendo y, al mismo tiempo, se trata a las personas también como máquinas: que no tienen necesidades, que no merecen ocio, que solo, de nuevo, viven para trabajar”. Estos datos, ha subrayado, evidencian un incremento del riesgo de pobreza y de desigualdad que hace imprescindible salir a la calle el próximo 1 de mayo.
Los resultados del informe sustentan las reivindicaciones de USO para la manifestación del 1 de mayo, que tras una década de modelo itinerante vuelve a celebrarse en Madrid como acto confederal.
La manifestación partirá a las 11:00 horas desde Delicias (confluencia con calle Ferrocarril) y está previsto llegar en torno a las 12:30 a la plaza de Las Cortes, donde Joaquín Pérez ofrecerá el mitin de cierre.
“Esperamos a unas 6.000 personas, con 5.000 ya confirmadas. Vienen delegaciones de Galicia, Asturias, Cantabria, Castilla y León, La Rioja, Aragón, Extremadura, Andalucía, Castilla-La Mancha, Comunidad Valenciana y Madrid. Va a ser la mayor manifestación que USO ha convocado en solitario en décadas”, ha avanzado Sara García, secretaria de Acción Sindical y Empleo de USO.
Conchi Iniesta, secretaria general de USO-Madrid, ha destacado que “todos los datos que denunciamos a nivel nacional, en la Comunidad de Madrid se agravan: mayor desigualdad salarial, con una media más alta que se explica por un pequeño porcentaje de altos salarios. Nuestra base salarial es peor y afronta gastos más desmedidos, especialmente en vivienda”.



























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