A 12 de enero de 2026, ya han asesinado a cuatro mujeres: desde 2003, ha habido una víctima mortal a la semana por violencia de género

2026 ha comenzado de forma sangrienta si hablamos de mujeres, pues en solo 12 días se han registrado y confirmado ya 4 asesinatos machistas, según la Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género.

USO no considera una casualidad que los asesinatos machistas no remitan. Al contrario, los discursos en medios y en redes sociales están calando hondo en grandes sectores de la población que vuelven al negacionismo de la violencia de género.

Así se desprende de encuestas y estudios, que se centran especialmente en la población más joven, pero no solo. Y llama la atención que este negacionismo no se cultiva solo entre los hombres, sino también entre las mujeres.

Cuatro mujeres asesinadas en menos de diez días

Pilar, de 38 años, pasará a la fría estadística como la primera mujer asesinada en España este 2026. Su expareja, de 61 años y orden de alejamiento en vigor, la asesinó en Quesada, Jaén, el 4 de enero. Pilar estaba registrada en el sistema VioGén, con medidas activas de protección. No fueron suficientes.

Solo pasó un día y el 5 de enero se descubrió el cuerpo de Czarina, de 43 años, en Las Palmas de Gran Canaria, junto al de su presunto agresor. Las investigaciones confirman que se quitó la vida después de asesinarla. Ella deja dos huérfanos, menores. Otra estadística que sigue sumando casos, la de los huérfanos de la violencia machista, pero, sobre todo, sigue sumando vidas rotas.

También en este caso había denuncias previas. Sin embargo, Czarina, en comparecencia judicial, no ratificó sus denuncias. Sí, otro comportamiento habitual: ceder al arrepentimiento del agresor, ser rehén también emocional del maltrato.

El 11 de enero, nos dejó María Isabel, a sus 58 años. No se quería ir. Su marido, su pareja de toda la vida, desde que era una niña, la asesinó en Olvera, Cádiz. Se convertía en la tercera víctima de la violencia machista de un 2026 que aún estamos felicitándonos en reuniones y encuentros.

Al día siguiente, en Badajoz, una mujer de 78 falleció en el hospital a causa de las heridas provocadas por una paliza de su marido. Él, detenido, tiene 81 años. La confirmación de este asesinato como un caso de violencia de género sitúa la cifra de asesinadas en 4 en poco más de una semana. No había denuncias previas.

Una mujer asesinada a la semana

En 2003, España comenzó a registrar las muertes violentas de mujeres por razón de serlo. Desde entonces, 1.346 mujeres han ido llenando esas estadísticas que no prosperan. Esto supone un asesinato a la semana. Solo enero de 2009 fue un mes en blanco para este recuento. 2026, cuando aún no ha llegado a la mitad de mes, ya supera a 2024 (2) y 2025 (1).

En todo 2025, asesinaron a 47 mujeres, tras confirmarse ayer mismo una víctima más el año pasado, y 20 menores quedaron huérfanos. El peor mes fue junio, con 8 víctimas mortales.

Desde 2003, 506 personas quedaron huérfanas de madre. Algunas, con el agravante de saber que había muerto a manos de sus propios padres. Vidas tan rotas como las segadas.

Cambio de mentalidad necesario

Frente a los tozudos datos, en USO preocupa que “se insista y se propague esa negación de la violencia de género. Fuimos un país puntero en reconocer y legislar el problema, a pesar de que para entonces ya miles de mujeres habían sido asesinadas bajo ese amparo y silencio sobre ‘las cosas de familia’. Sin embargo, lo que parecía dar pasos hacia adelante, aunque fueran pequeños, ahora parece que son pasos hacia atrás. Sí, la violencia contra las mujeres por desgracia existe. Y, por muchas leyes que entren en vigor, sin el cambio social necesario, incluyendo acabar con su negación, no desaparecerá”, rebate Sara García, secretaria de Acción Sindical y Empleo de USO.

La violencia contra las mujeres tiene demasiadas aristas como para poder acometerse desde un único plano. Un claro ejemplo es la mujer asesinada en Las Palmas, que no se atrevió a refrendar su propia denuncia.

En el primer trimestre del año pasado, se presentaron 47.865 denuncias bajo el epígrafe de violencia de género. De ellas, únicamente 377 las interpusieron las víctimas en los juzgados. Es decir, solo el 0,79 %. El entorno tampoco parece estar a la altura del problema, con 102 denuncias presentadas por familiares y 1.451, por terceros con otro tipo de relación. Son los atestados policiales tras intervenciones cuando ya ha habido un episodio de violencia (42.387) o los partes de lesiones que llegan al juzgado (3.548) el principal medio de denuncia. Esto supone que se carga el problema sobre las leyes, no sobre la sociedad.

“Y todos somos parte del conflicto. La parte punitiva puede coartar, pero solo en parte. De hecho, es demasiado frecuente que el agresor no tenga miedo a las consecuencias, como se ve en los suicidios posteriores. No se trata de castigar, sino de evitar. Y ahí entramos todos, especialmente el entorno. Muchas mujeres están sujetas emocional, psicológica o económicamente a su agresor. No es un problema doméstico, es un drama social”, concluye Sara García.