6,6 millones de mujeres están en España en riesgo de pobreza o exclusión social, especialmente si lideran hogares monomarentales o están en desempleo

La feminización de la pobreza sigue siendo una realidad en España, con 6,6 millones de mujeres que están actualmente en riesgo de pobreza o de exclusión social. Son los datos que ofrece la red EAPN-ES, a través de su Observatorio sobre la Feminización de la Pobreza y Exclusión, y que demuestran que las medidas por la igual deben ser transversales. Por ello, en USO recordamos que las políticas de cuidados, de conciliación o contra la pobreza infantil impactan directa y positivamente en las condiciones de vida de las mujeres.

La desigualdad sigue muy presente para todos, con especial incidencia en la infancia y adolescencia. Pero, ya en la etapa adulta, se ceba especialmente con las mujeres. No obstante, 5,9 millones de hombres están también en riesgo de pobreza o exclusión social.

La problemática golpea a todo tipo de mujeres. Se debe, entre otras causas, a la brecha estructural que provocan los peores empleos, de menos horas y menores ingresos, y a la mayor dedicación a los cuidados no remunerados. Pero golpea con mayor intensidad a determinados grupos de mujeres. Por ejemplo, a desempleadas, inmigrantes extracomunitarias o quienes lideran un hogar monomarental. Entre estos colectivos, el riesgo de pobreza o exclusión social agrupa a más de la mitad de ellas.

Más de un cuarto de las mujeres, en riesgo de pobreza

El informe de EAPN-ES, uno de los dos referentes en el estudio de la pobreza en España, junto con el de Cáritas y Foessa, alerta no solo de cifras, sino también de la cualidad de esta pobreza. En el caso de las mujeres, es más intensa, de mayor duración y, por tanto, más difícil de revertir. Y esto ocurre incluso en épocas de recuperación económica: no llega a las capas más bajas y, mucho menos, a ellas.

En total, más de un cuarto de la población femenina está en riesgo de pobreza y/o exclusión social: el 26,8 %. En el caso de los hogares monomarentales, la mitad de las mujeres padecen este riesgo. Las mujeres desempleadas (54,3 %) o las que provienen de países extracomunitarios (55,5 %) registran la mayor vulnerabilidad. Una vulnerabilidad que se acrecienta con la edad y llega a las pensiones.

Ahí, la diferencia es abismal. Lejos de funcionar las medidas que se han ido ideando para paliar esta brecha, el último dato marca la mayor diferencia de la serie histórica: 484 euros mensuales. Es decir, la pensión contributiva media de los hombres es de 1.510 euros; la de las mujeres, de 1.026. Esta debería incrementarse en un 47 % para lograr la equiparación.

Parcialidad, temporalidad y cuidados

El informe señala lo que desde USO llevamos años denunciando: las mujeres sufren especialmente la parcialidad y la temporalidad. Una parcialidad que, además, se ha incrementado desde la entrada en vigor de la reforma laboral.

Tanto dicha parcialidad como la mayor temporalidad se debe al tipo de empleos que siguen teniendo el cartel de feminizados. Pero a esto se une que el peso de los cuidados apenas ha basculado en estos años: por ello, son las mujeres las que se reducen las jornadas para cuidar a descendientes y ascendientes; las que renuncian durante meses a su trabajo; o quienes deciden no promocionar por la mayor responsabilidad que supone.

Menos horas, menos días de trabajo… redundan no solo en salarios más bajos, sino en futuras pensiones también más bajas, con amplios huecos de cotización que coinciden con los años de crianza.

Ayudas a la crianza, ayudas a la igualdad

La pobreza femenina va intrínsecamente ligada a la pobreza infantil. Porque, en muchos casos, los hogares con niños dependen única o mayoritariamente de mujeres. La crianza empobrece. Por ello, en USO recordamos que la prestación universal por crianza, junto con otra serie de políticas centradas en paliar la pobreza infantil redundarán positivamente en la condición de las mujeres.

Porque, a pesar de las políticas, que se quedan en los tomos legislativos, la sociedad apenas ha avanzado en las cuestiones de fondo que llevan a las mujeres a seguir estando por detrás en el mundo laboral: los cuidados, el peso del hogar, las horas no remuneradas en labores domésticas, la feminización de trabajos que siguen ligados aún a esos roles femeninos y que están peor remunerados y considerados… Mientras no se avance en igualdad real, la pobreza seguirá golpeando más a las mujeres.