La caída del consumo en Europa evidencia la urgencia de una fuerte subida salarial para recuperar el poder adquisitivo de las personas trabajadoras

La Comisión Europea alerta de la caída de consumo en la Unión, consecuencia directa de la pérdida de poder adquisitiva por la falta de una subida de los salarios equiparada a la de los precios. La última encuesta de confianza empresarial y del consumidor publicada por la Comisión confirma una tendencia preocupante para la economía europea: el debilitamiento de la demanda interna como consecuencia directa de la pérdida de poder adquisitivo de las personas trabajadoras.

Este deterioro, lejos de ser un fenómeno coyuntural, refleja un problema estructural que la Confederación Europea de Sindicatos (CES) viene denunciando desde hace años. Esto es que los salarios reales siguen sin recuperarse tras la crisis inflacionaria, lo que está lastrando el consumo, el empleo y la estabilidad económica.

Los datos son claros. La confianza de los consumidores ha caído a su nivel más bajo en dos años y medio. Y cada vez hay menos hogares dispuestos a realizar compras importantes en los próximos meses. Esta contracción del gasto ya tiene efectos visibles en el tejido productivo, especialmente en el comercio minorista, pero también en los sectores servicios e industrial, donde las expectativas de empleo han comenzado a deteriorarse.

Paralelamente, las empresas continúan trasladando costes a los precios finales, agravando aún más la pérdida de poder adquisitivo.

Endurecer la política monetaria: contraproducente

Ante la estrategia basada en el endurecimiento de la política monetaria, la CES advierte: no solo es insuficiente, sino contraproducente.

La Confederación Europea de Sindicatos, de la que USO es miembro, ha alertado recientemente de que las subidas de los tipos de interés del BCE, como medida para controlar la inflación, no aborda sus causas estructurales, como los problemas de oferta o los márgenes empresariales y, en cambio, contribuye a frenar aún más la economía y a erosionar los ingresos de las familias.

Sin embargo, tal y como defendemos desde USO, el refuerzo de los salarios es la herramienta clave para reactivar la demanda interna y sostener el crecimiento.

A esta situación, se suma el impacto creciente de los costes energéticos, que ya representan cerca del 9 % del gasto de los hogares europeos. En este contexto de creciente inestabilidad geopolítica, podrían alcanzar el 12 %. El incremento está absorbiendo una parte significativa de la renta disponible, reduciendo aún más la capacidad de consumo y profundizando las desigualdades.

USO reclama incrementos salariales reales

En USO, compartimos plenamente el diagnóstico y las reivindicaciones planteadas por la CES a nivel europeo. Y, teniendo en cuenta el contexto específico de España, creemos que la recuperación del poder adquisitivo debe situarse en el centro de las políticas económicas, tanto europeas como nacionales.

Esto pasa necesariamente por impulsar incrementos salariales reales; reforzar la negociación colectiva, en línea con la Directiva de Salarios Mínimos; y adoptar medidas eficaces para contener los precios de bienes esenciales, especialmente la alimentación y la energía.

Asimismo, desde USO creemos que es imprescindible consolidar mecanismos europeos de inversión pública que permitan sostener la actividad económica en momentos de incertidumbre, evitando retrocesos como los que podrían derivarse de la finalización de instrumentos como NextGenerationEU. Apostar por el empleo de calidad, por salarios dignos y por una economía al servicio de las personas no es solo una cuestión de justicia social, sino también una condición indispensable para garantizar la resiliencia del modelo español y del europeo.

USO considera que la actual coyuntura demuestra que, sin una demanda interna fuerte, no hay crecimiento sostenible posible. Por ello, insistimos en que es el momento de subir salarios, no de encarecer el crédito. Solo así será posible proteger el empleo, fortalecer el tejido productivo y avanzar hacia una recuperación económica verdaderamente inclusiva.