Ola de calor en primavera en las aulas: temperaturas ilegales en centros educativos que vulneran derechos de profesorado y alumnado
Durante estas semanas, la ola de calor está elevando las temperaturas en las aulas de muchos centros educativos españoles, superando los 30°C y llegando a alcanzar, en algunos casos, los 37 °C o más. El riesgo ya no es solo laboral es de salud pública. Y las escuelas, colegios e institutos dan buena cuenta de ello.
Lo que podría parecer una anécdota veraniega fuera de fecha es, en realidad, un grave problema de salud pública, un lastre para el rendimiento académico y una vulneración sistemática de la normativa de prevención de riesgos laborales. Desde USO nos sumamos a la reivindicación de asociaciones de madres y padres para defender ya no solo la salud del profesorado sino también de niñas, niños y adolescentes.
Elevadas temperaturas en las aulas
Esta ola de calor, prematura y extensa, que estamos viviendo ha provocado récords de temperatura en toda España provocando que en colegios e institutos de todo el país los termómetros en las aulas hayan marcado 30°C, 34°C e incluso, 37°C. Recordemos que el Real Decreto 486/1997, que regula las condiciones de los lugares de trabajo, establece que en trabajos sedentarios (como dar clase o estudiar sentado) la temperatura debe estar entre 17 °C y 27 °C. Por encima de 27 °C se está incumpliendo la ley.
¿Qué consecuencias tiene para la salud?
Entre el alumnado es frecuente encontrar casos de deshidratación, mareos, dolor de cabeza, irritabilidad, sangrados nasales, lipotimias (desmayos). En un colegio de Bilbao se han contabilizado hasta cinco casos de golpe de calor entre estudiantes, y una niña de cuatro años tuvo que ser atendida por una ambulancia en el propio centro.
Para el profesorado, la fatiga vocal, el agotamiento físico y el estrés añadido por tener que mantener la atención y disciplina en condiciones adversas se suman al riesgo de deshidratación y golpe de calor. Los docentes sufren también el incumplimiento de la ley en su puesto de trabajo.
Impacto en el aprendizaje
Estudios internacionales (Harvard, con 10 millones de estudiantes) demuestran que por cada 0,56 °C de aumento por encima de lo confortable, el aprendizaje anual se reduce un 1%. El calor dificulta la concentración, la memoria y la capacidad de resolver problemas complejos.
En el caso de entornos vulnerables, los niños y niñas sufren hasta cuatro veces más pérdida de aprendizaje que sus compañeros con recursos, porque tampoco pueden descansar o estudiar bien en sus casas.
Ola de calor, un problema que afecta a toda la comunidad educativa
Como vemos, el calor extremo no distingue entre pupitres y mesas de profesor. Pero los docentes soportan, además del impacto de las altas temperaturas, el deber de gestionar aulas con alumnos irritables, desconcentrados y en riesgo de desmayo, sin que la administración les ofrezca medios para proteger su salud ni la de sus estudiantes.
Las familias, por su parte, están cansadas de ver cómo son ellas quienes tienen que poner solución. En Lorca, un colegio público organizó una rifa de 10.000 papeletas a dos euros para reunir 50.000€ y poder instalar aire acondicionado. En Sevilla, las familias compraron 20 ventiladores para sus hijos. La climatización de los centros públicos no puede depender del esfuerzo económico particular.
Cambio climático y riesgo laboral
La guía de USO sobre cambio climático y riesgo laboral con motivo del 28A de este año recuerda que el calentamiento global ha convertido las olas de calor en un factor crítico de siniestralidad laboral. El Real Decreto-ley 8/2024 ya reconoce el “permiso climático” para que los trabajadores puedan ausentarse cuando las autoridades adviertan de fenómenos adversos.
Además, el anteproyecto de reforma de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales (LPRL) que se está tramitando incluye, por primera vez, referencias al cambio climático y a las catástrofes naturales como condiciones de trabajo que deben ser evaluadas.
Sin embargo, en USO consideramos que estas previsiones son insuficientes. Por eso, en abril presentamos alegaciones concretas para que la reforma incluya medidas automáticas y vinculantes, no declaraciones de buenas intenciones.
Propuestas de USO para las aulas y para todos los centros de trabajo
Basándonos en nuestras alegaciones a la LPRL y en la evidencia acumulada, exigimos:
- Prohibición automática ante alerta naranja o roja: suspensión de actividades al aire libre y de clases presenciales si no se garantizan 27 °C, sin recuperación ni descuento salarial.
- Derecho de interrupción de la actividad: el profesorado podrá abandonar el puesto si el calor supone un riesgo grave e inminente, sin represalias ni pérdida retributiva.
- Delegado/a Medioambiental: figura específica en cada centro para supervisar riesgos climáticos y coordinar medidas preventivas.
- Plan de climatización vinculante: instalación de sistemas de climatización con financiación plurianual, priorizando zonas extremas y edificios antiguos.
- Auditoría térmica y protocolos. Medición real de temperaturas (mayo-septiembre) y actuación escalonada: medidas desde 27 °C, reducción de jornada a 30°C, suspensión con alerta naranja/roja.
Llamamiento a la comunidad educativa y a la sociedad
El calor extremo en las aulas no es un problema menor ni una exageración. Es un hecho objetivo, medible, que vulnera derechos fundamentales (salud, educación, condiciones laborales dignas) y que tiene solución si existe voluntad política y presupuestos suficientes.
Desde USO invitamos a familias, asociaciones de padres y madres, equipos directivos, sindicatos y partidos políticos a sumarse a las siguientes acciones:
- Registro de quejas en las Inspecciones de Trabajo y en las Consejerías de Educación por el incumplimiento del RD 486/1997.
- Solicitud de evaluaciones de condiciones ambientales en los centros.
- Divulgación de datos y casos reales para que la opinión pública sea consciente de la gravedad.
No podemos permitir que otro verano pase con niños y niñas desmayándose en clase, docentes agotados y familias organizando rifas para comprar aire acondicionado. El cambio climático ya está aquí, y las aulas deben estar preparadas. Es una cuestión de justicia, salud y futuro.
























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