Sin estadística oficial de absentismo, la CEOE utiliza datos que que elaboran empresas que ganan cuantas más bajas médicas hay que cubrir

“La ofensiva de la CEOE y de la derecha frente al absentismo y contra las bajas médicas no es una campaña de concienciación: es una operación de manipulación y estigmatización construida sobre informes de dos empresas de trabajo temporal con un interés económico directo en que haya más bajas que cubrir”, apunta Sara García, secretaria de Acción Sindical y Salud Laboral de USO.

Y la patronal cántabra, haciéndose eco de los últimos informes y de la polémica generada por el primer partido de la oposición, ha llevado directamente el mensaje a marquesinas y paneles publicitarios, para que la sociedad entera señale con el dedo a quien enferma —muchas veces por condiciones de trabajo penosas—, a quien ejerce su derecho a la maternidad o paternidad, o a quien, desde la representación sindical, se atreve a vigilar que la empresa cumpla con su obligación de proteger.

Desde el sindicato exigimos que se acabe con esta manipulación y reclamamos una estadística pública, oficial y pactada en el diálogo social.

No hay estadística oficial de absentismo laboral

En España no existe una definición legal de “absentismo” ni una estadística oficial que lo mida. Entonces, ¿quién llena ese vacío? Adecco y Randstad, que toman los datos públicos del INE y les aplican su propia fórmula. Meten en un mismo saco elementos muy distintos.

La tasa se construye sumando las horas no trabajadas “por motivos ocasionales” y dividiéndolas entre las horas pactadas efectivas. En el numerador de este cálculo del absentismo entran: la incapacidad temporal (bajas médicas prescritas por un profesional del sistema público), la maternidad y adopción, los permisos retribuidos del art. 37 ET (fallecimiento de un familiar, hospitalización, matrimonio, deber inexcusable) y la conflictividad laboral.

El denominador tampoco es inocente: a las horas pactadas se restan vacaciones, festivos y ERTE. En verano, con menos horas pactadas efectivas, la tasa sube, aunque no falte ni una persona más, por ejemplo.

También, recordemos, que los permisos por maternidad y paternidad han mejorado, más días, igualdad para hombres y mujeres. Esto también computa como absentismo. Y tener más días porque tu familiar fallezca. O poder coger un permiso para cuidar de tus hijos.

El INE pone los números; ellos ponen el relato. Y el relato es su negocio.

Tres informes, tres cifras: la que más interesa es la que más se cita

  • Adecco Group Institute (centro de estudios de una ETT): 7,68 % para 2025.
  • Randstad Research (otro centro de estudios de una ETT): 7,1 %.
  • Fundación Justicia Social-Consejo General de Graduados Sociales (corporación profesional, sin negocio de sustituciones): 5,21 %.

Dos puntos y medio de diferencia entre la cifra más baja y la más alta. Y no es casualidad que la más baja sea precisamente la que no la firma nadie que venda sustituciones de personal de baja médica.

El conflicto de interés que la CEOE convierte en argumento parlamentario

El propio informe de Adecco reconoce que el aumento del absentismo eleva la demanda de empleo temporal para cubrir bajas. Es decir: la misma empresa que diagnostica el problema es la que vende la solución. Ese informe, con conflicto de interés incluido, es el que la CEOE convierte en dato de autoridad y la derecha en munición parlamentaria.

“No queremos decir con esto que los datos sean falsos, son del INE. Lo que decimos es algo más grave y comprobable: la interpretación del problema y que genera el marco lo relata quién interesadamente vende sus servicios. Y las recomendaciones que se derivan (más flexibilidad, más rotación, más competencias para las mutuas, más control sobre el trabajador enfermo) coinciden punto por punto con ese modelo de negocio”, critica García.

La paradoja que ningún titular cuenta: donde menos absentismo hay es en las ETT

Según los propios datos de Randstad Research, el sector con menor absentismo de toda España es precisamente el de las actividades relacionadas con el empleo: un 2,4 % por incapacidad temporal, el mínimo del país. En USO lo sabemos bien: quien tiene un contrato de puesta a disposición no coge la baja, porque la baja se paga con la no renovación. Ese dato es miedo, es presentismo y es el retrato de la precariedad que ellos mismos generan.

En el otro extremo, los sectores con más bajas (actividades postales y de correos (13,4 %); juegos de azar (12 %); servicios a edificios y jardinería, recogida y tratamiento de residuos, actividades sanitarias y sociales), comparten cargas físicas, turnos, salarios bajos y plantillas envejecidas y externalizadas. No es un mapa del fraude: es un mapa de las condiciones de trabajo.

Lo que sus propios informes reconocen (y la CEOE calla)

Adecco recoge que en 2025 las enfermedades profesionales con baja crecieron un 6,16% y que más del 80% están vinculadas a agentes físicos. Por su parte, los Graduados Sociales precisan: las patologías osteomusculares son el 45,5% de las personas de baja y la salud mental y los riesgos psicosociales, el 20,3%; entre osteomusculares, trastornos mentales y neoplasias se concentra el 65-70 % del absentismo estructural.

Estamos, por tanto, ante un incumplimiento sistemático de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales: cuando el sistema mide su eficacia en daños y los daños suben, la respuesta empresarial no puede ser vigilar al enfermo. Tiene que ser evaluar el puesto de trabajo.

¿Qué exigimos desde USO?

  • Que ninguna tasa de absentismo se cite sin declarar quién la calcula, con qué fórmula y si incluye maternidad, permisos retribuidos y huelga.
  • Una estadística pública y oficial elaborada por el INE o el Ministerio de Trabajo, con desglose de causas y participación de los agentes sociales.
  • La revisión urgente de las evaluaciones de riesgos ergonómicos y psicosociales en los sectores con más incapacidad temporal.
  • Que las mutuas no asuman la facultad de dar el alta médica en contingencias comunes.
  • El blindaje del complemento de IT en la negociación colectiva, elevado a norma.

Las bajas médicas por contingencias comunes, que son tan importantes para hablar de absentismo, no las firman las personas trabajadoras: las firman médicos del sistema público. Hablar de fraude sin pruebas es acusar, sin decirlo, a miles de facultativos de emitir partes falsos. Desde USO lo decimos claro: nos quieren precarios, enfermos y callados. Y no lo vamos a estar.