2026 vuelve a iniciarse sin el nuevo SMI aprobado, que en cálculos de USO debería subir al menos a 1.300 euros en 14 pagas
2026 empieza otra vez sin haberse aprobado el SMI. En 2025, el nuevo SMI no se aprobó hasta el 10 de febrero. Subía a 1.184 euros mensuales en 14 pagas, con carácter retroactivo a 1 de enero de 2025. En 2024, se aprobó el 6 de febrero. Y en 2023, el 14 de febrero. Este año, a 8 de enero, tampoco tenemos el SMI actualizado.
“No es solo una cuestión de cantidades, que obviamente lo es. No tener aprobado el SMI el 1 de enero de cada año acarrea otros problemas. El primero es claro: la cesta de la compra ya ha subido, las personas necesitan la subida desde el minuto 1. Pero, además, la contratación pública y la contratación de servicios por parte de empresas privadas se hace generalmente con vigencia de año natural. Cerrar un contrato a 1 de enero y que cambien las reglas del juego un mes después solo perjudica a los trabajadores: está detrás de muchos de los impagos y ruptura de contratos en servicios externos como limpieza o vigilancia”, denuncia Joaquín Pérez, secretario general de USO.
El SMI, primer paso de la subida de salarios
Uno de los grandes males de la población trabajadora hoy por hoy son los salarios bajos y los precios básicos en constante ascenso. “Es el gran reto de 2026”, se reafirma Pérez. Sobre todo, “teniendo en cuenta que los datos macroeconómicos hablan constantemente del buen momento de la economía del país y los beneficios empresariales no dejan de aumentar”.
Y, precisamente, el SMI es “el mínimo y la guía para el resto de salarios. A los empresarios, queremos enviarles un mensaje: si sus márgenes les parecen insuficientes, imagínense vivir con 1.184 euros brutos al mes, en un país que marca récord de beneficios con el comercio de los productos más necesarios, como los alimentos”.
Por ello, el secretario general de USO urge a “un acuerdo al alza del SMI para 2026. En USO somos muy críticos con el diálogo social tal y como está establecido. Y, de hecho, se ha demostrado que no es efectivo para los grandes retos laborales de nuestro día a día, como la reducción de la jornada laboral o las subidas salariales. Pero les vamos a pedir un esfuerzo precisamente para que demuestren que pueden hacer algo por la vida diaria de los trabajadores: pónganse de acuerdo en una subida del SMI acorde a la pérdida de poder adquisitivo y en consonancia con Europa”.
En este sentido, Joaquín Pérez deja claro que “no nos inventamos nada ni escribimos una carta a los Reyes Magos. La directiva de salarios mínimos adecuados señala un doble baremo que debería cumplir el salario mínimo. Y lo hace en consonancia con los sueldos del país, no aplicando criterios de países más ricos. Aquí en España, el 60 % del salario medio nos situaría ante un SMI de unos 1.450 euros en 14 pagas. Son casi 300 euros más del actual. Puede no ser una subida de golpe, pero es el horizonte a corto plazo, que debería comenzar por elevarlo hasta los 1.300 en este año. ¿De verdad 1.300 euros por una jornada de 40 horas semanales, en un país donde algunos alimentos han subido hasta el 80 % en cuatro años y la vivienda es un lujo imposible de pagar parece un derroche?”
La importancia del IPREM
No solo el SMI necesita un empuje para obligar a subir así el resto de salarios en función de mayores categorías y otros complementos. También el IPREM.
Desde que SMI e IPREM separaron sus caminos, en 2004, la diferencia entre ambos se ha vuelto abismal.
La justificación inicial era mantener el IPREM por debajo del SMI porque se daba por hecho que alguien que cobraba ese SMI no necesitaba ayudas extra para el día a día.
Sin embargo, el índice usado para muchas subvenciones, prestaciones y ayudas está muy fuera de la realidad hoy en día.
Desde ese año 2004, el SMI se ha incrementado en un 257 %. Y, aun así, hablamos de un salario mínimo literal: muy mínimo para cubrir las necesidades. El IPREM, sin embargo, solo se ha incrementado en un 23 %, hasta los 600 euros. La última subida, de 21 euros mensuales, se dio en 2023.
“Esto supone que, para muchas subvenciones y ayudas, las personas que reciben más de 600 euros mensuales, en 12 o 14 pagas, en función de la convocatoria, no son vulnerables. ¿De verdad hay gente que recibiendo 600 euros al mes pueda vivir? Urge una fuerte subida del IPREM o volver a equipararlo al SMI. Todo lo que sea cobrar menos del SMI supone que no se tiene lo mínimo indispensable para una vida digna”, pide Joaquín Pérez.
























Comments are closed.