USO denuncia que los fijos discontinuos inactivos, la alta rotación y la pérdida de poder adquisitivo ocultan la realidad del empleo en España

El mercado laboral español afronta el cierre de los nueve primeros meses de 2026 con importantes señales de precariedad laboral. Aunque los indicadores oficiales continúan reflejando una evolución positiva de la ocupación, el análisis realizado por el Gabinete de Estudios de USO advierte de que la precariedad sigue siendo característica estructural del mercado de trabajo. Y es que buena parte de la mejora estadística se sustenta en fórmulas de contratación que no garantizan estabilidad ni ingresos suficientes.

Desde USO alertamos de que la situación real del desempleo es significativamente más elevada de lo que muestran las cifras oficiales. Si se tienen en cuenta las personas inactivas y los trabajadores con contrato fijo discontinuo que no se encuentran prestando servicios, el número de personas sin empleo se situaría en torno a los 3,6 millones.

Desciende la duración de los contratos y se enquista el desempleo de larga duración

La evolución de la contratación refleja además una creciente fragmentación del empleo. La duración media de los contratos ha descendido hasta los 45 días, nueve menos que en 2021, mientras que más de uno de cada cinco contratos tiene una duración inferior a una semana. Esta realidad evidencia la consolidación de los denominados «contratos cerilla», de duración mínima y elevada rotación que impide a muchos trabajadores desarrollar una trayectoria laboral estable.

A esta situación se suma el enquistamiento del desempleo de larga duración. El 43,8% de las personas desempleadas lleva más de un año buscando trabajo, afectando especialmente a las mujeres y a los mayores de 50 años. Este último colectivo representa ya el 46% del total de personas en paro, lo que pone de manifiesto las dificultades que encuentran los trabajadores de mayor edad para reincorporarse al mercado laboral.

El informe también pone el foco en la persistencia de las desigualdades de género. Mientras los hombres mantienen una clara ventaja en el acceso a los contratos indefinidos a jornada completa, las mujeres continúan concentrándose en las modalidades de contratación a tiempo parcial, limitando sus salarios, sus cotizaciones futuras y sus posibilidades de desarrollo profesional.

La pérdida de poder adquisitivo constituye otro de los principales motivos de preocupación. Entre 2021 y 2026, los salarios pactados en convenio han acumulado una diferencia negativa de 8,01 puntos respecto al IPC general. Esta brecha se amplía todavía más en gastos esenciales para las familias, alcanzando los 15,31 puntos en vivienda y los 17,61 puntos en alimentación. Para USO, estos datos evidencian que tener un empleo ya no garantiza mantener un nivel de vida digno ni protegerse frente al aumento del coste de la vida.

USO reclama cambios profundos para acabar con la precariedad

Ante este escenario, USO considera que la reforma laboral no ha logrado resolver los problemas de fondo del mercado de trabajo. Buena parte de la reducción de la temporalidad se ha producido mediante el trasvase hacia contratos fijos discontinuos o indefinidos a tiempo parcial sin que ello se traduzca, necesariamente, en más estabilidad o mejores condiciones laborales.

Por ello, desde USO reclamamos reformas estructurales que permitan combatir la precariedad, reforzar las políticas activas de empleo y ofrecer una protección efectiva a los colectivos más vulnerables.

Asimismo, exigimos medidas que impulsen la igualdad en el acceso al empleo, faciliten la reincorporación de los trabajadores senior y garanticen la recuperación del poder adquisitivo de las familias frente al encarecimiento de bienes básicos como la vivienda y los alimentos.