La precariedad y la cultura de feminización de los cuidados lastran la conciliación

La imposibilidad de conciliar en las empresas, por los sistemas de turnos rotatorios o los míseros salarios que impiden recortar jornadas o externalizar por unas horas los cuidados del menor han llevado a que el “Día de la Conciliación Familiar y Laboral” que se reivindica este 23 de marzo vaya mucho más allá de hablar de modelos de familia y reparto de tareas del hogar. El Día de la Conciliación pasa a situarse en un primer plano de la lucha por los derechos laborales de la mujer, pues son ellas quienes más padecen las trabas.

El gobierno y los agentes sociales no han dotado ni a trabajadores ni a empresas de legislación y herramientas efectivas para garantizar este derecho fundamental reconocido por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos. En España, la prolongación del fin de la jornada laboral hasta las 8 de la tarde o más, las escasas posibilidades de flexibilizar los horarios y la fuerte implantación de la cultura del presentismo en los puestos de trabajo llevan a que la conciliación sea una misión imposible sin renunciar a una parte de un salario ya de por sí escaso o al empleo en sí. Algo que se ve agravado por la desigualdad en los permisos de maternidad y paternidad, reivindicados por la USO como miembro de la CES en una directiva europea, así como por la cultura de la feminización de los cuidados familiares.

La inclusión de las mujeres en el mercado laboral no ha llevado aparejado un aumento similar de la corresponsabilidad de los hombres en las tareas domésticas y familiares. Según los últimos datos registrados, las mujeres con trabajo remunerado dedican 4 horas diarias al cuidado y educación de los descendientes, por 2 horas de los hombres.

Desde la USO, “consideramos que la conciliación es tarea de hombres y de mujeres, y para ello el gobierno debe volcarse con políticas de conciliación y corresponsabilidad, ya no solo mejorando la aplicación de la actual Ley de Igualdad, sino adquiriendo el compromiso de un Pacto de Estado con medidas que incluyan tanto a hombres como a mujeres”, reclama Dulce María Moreno, secretaria de Formación Sindical e Igualdad. “Que se apueste por estas medidas también a través de la negociación colectiva con perspectiva de género”, continúa Moreno, “con un control más exhaustivo de los planes de igualdad, con jornadas más flexibles que no afecten al salario de los trabajadores, el establecimiento de horarios laborales más racionales y adaptados a los escolares,  así como con la reforma de los permisos de maternidad y paternidad para que sean iguales, intransferibles y pagados al 100%, con el diseño que propone la Plataforma por Permisos Iguales e Intransferibles de Nacimiento y Adopción (PPIINA)”.

Según la secretaria de Igualdad, “la aplicación de medidas como estas conllevaría el poder conciliar la vida personal, familiar y laboral de trabajadoras y trabajadores; aumentar la productividad; apoyar el rendimiento escolar; favorecer la igualdad de oportunidades; disminuir la siniestralidad; mejorar la calidad de vida y del descanso; cuidar y mantener hábitos saludables; y, en definitiva, aumentar el Estado de Bienestar”.