El sindicato rechaza que las mutuas puedan dar altas médicas en IT por enfermedad común y las acusaciones de fraude en las bajas
Partidos políticos y patronal vuelven a la carga contra los derechos de salud de las personas trabajadoras en materia de salud. Tras las declaraciones de este verano en las que se calificaba el “mal llamado” absentismo laboral en España como «un cáncer que no podemos pagar” ahora, tras la convocatoria electoral, se propone aumentar las competencias de las mutuas y podrán dar altas médicas. Sin datos, sin criterio. Solo una sospecha, que quien se pone enfermo miente.
Prometen dar más peso para las mutuas, más pruebas diagnósticas y altas «en determinadas patologías». Además de abaratar la enfermedad o abrir el despido por absentismo. Este atentado contra nuestra salud lo justifican con el supuesto fraude generalizado de médicos y trabajadores y con un coste de 30.000 millones que no sabemos de dónde sale, seguramente de hacer un cajón desastre con todo lo que no es absentismo y que se empeñan en contabilizar.
Tan demagógico como si pidiéramos que las empresas se hicieran cargo de cientos de miles de millones que cuestan las infraestructuras, seguridad, estado de derecho, etc., que nos cuesta a toda la sociedad que ellas puedan operar.
Es importante recordar que el AENC (Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva) firmado entre CEOE, CEPYME, UGT y CCOO, en 2023 abrió a las mutuas las puertas para encargarse de pruebas diagnósticas y de tratamientos en procesos traumatológicos. Si bien es verdad que el alta nunca formó parte de ese acuerdo, ahora se quiere ir más allá y en la dirección que la patronal reclama desde hace décadas.
En USO rechazamos que las mutuas actúen como juez y parte y pedimos vigilar su actuación para garantizar la salud de las personas trabajadoras.
Y todo esto, ¿por qué es tan peligroso?
- Porque quien está del lado de la empresa decidiría si sigues enfermo.
- Porque cierne la sospecha sobre los médicos al poner el fraude masivo en el centro del debate. Es decir, afirman sin titubeos que los médicos de la atención primaria firman partes falsos.
- Porque presionar para el alta prematura provoca recaídas, más bajas y presentismo.
- Porque quieren enfermos de primera, de segunda o de tercera. Quieren proteger al enfermo grave y «desamparar» al resto.
España no tiene una estadística oficial de absentismo porque el absentismo no existe. Es solo un concepto implantado por la patronal para justificar políticas cada vez más restrictivas frente a su inacción en materia de prevención de riesgos laborales.
Lo que USO exige
- Que las mutuas no den el alta en enfermedad común.
- Una estadística pública y oficial, elaborada por el INE o el Ministerio de Trabajo.
- Actuar sobre lo que enferma: revisar los riesgos laborales donde más daño para la salud hay.
- Blindar el complemento de la baja en los convenios y elevarlo a norma.
A las delegadas y delegados
Cuando la empresa plantea un plan de absentismo, es clave revisar qué indicadores usa, cuántas bajas se concentran por puesto y si la evaluación de riesgos está actualizada. Si la dirección dice que va a contratar una empresa que gestione el absentismo los delegados y delegadas deben extremar la cautela, porque puede derivar en prácticas que vulneren derechos laborales.
Y una última cuestión. Hablan de proteger las enfermedades graves pero ¿quién va a decidir cuándo una enfermedad es grave? Se trata de propuestas ambiguas y sin rigor alguno.
Que nadie lo olvide, la riqueza no la generan las empresas, la genera quienes cada día las sacan adelante trabajando, muchas veces arriesgando su salud y su vida. Ahí están las estadísticas. Las máquinas no sufren, las personas sí.