El 1º de Mayo, USO pone el foco en las personas y sus problemas diarios: el derecho a la vivienda, más en riesgo que nunca
La vivienda se ha convertido en las dos últimas décadas en un bien de consumo, fuente de especulación y núcleo de la desigualdad, en lugar de ser el derecho reconocido por nuestra Constitución. El problema del acceso a la vivienda no entiende de generaciones, aunque lo sufran especialmente los jóvenes. Porque quienes no pudieron optar a la compra hace años, tengan la edad que tengan, están hoy al borde de la pobreza por la evolución constantemente al alza de los precios del alquiler. La propiedad, ni soñarla.
De cara a este 1º de Mayo, USO quiere denunciar que las personas ya no están en el centro de muchas políticas. No están en el centro de las políticas de empleo, pero tampoco en las de vivienda o en la regulación de los productos básicos. Lo sustancial de nuestro día a día son hoy bienes de mercado: alimentos, suministros, vivienda.
Y lo hace con datos, como los recogidos en el informe sobre La evolución de los salarios y el coste de la vida en España, que USO ha presentado con motivo de la próxima celebración del 1º de Mayo.
La vivienda, cada vez más inaccesible…
Ni comprar ni alquilar. La vivienda hoy es la protagonista de deseos inalcanzables para millones de personas. Una de las necesidades más básicas, supuestamente protegida por los derechos que nos otorga la Carta Magna, ha pasado a convertirse en lujo.
El precio del alquiler ha crecido muy por encima de los salarios en las últimas décadas. De hecho, si observamos los datos de 2015 a 2025, el metro cuadrado en alquiler se ha duplicado: ha crecido en un 98,6%.
“El alquiler ha sido siempre el refugio de las rentas más bajas, que no podían aspirar a un fuerte ahorro para dar una entrada y pagar una hipoteca. Sin embargo, hoy las rentas bajas no pueden tampoco refugiarse en el alquiler. En muchos casos, su única opción es rentar, pero rentar una habitación. De ahí que tengamos otro dato significativo: ha crecido mucho más el precio del metro alquilado que el del alquiler medio. Las personas pueden estirar su salario lo justo, tratan de pagar más o menos lo mismo al mes, pero alquilando espacios mucho más pequeños”, denuncia Joaquín Pérez, secretario general de USO.
“Esto no es humanizar ni el empleo ni lo que toda persona trabajadora aspira a conseguir con su salario: un espacio donde tener su privacidad, su hogar, donde construir la familia que desee y todos sus proyectos. La crisis de vivienda golpea el corazón de la vida personal”, lamenta Pérez.
…y en propiedad, casi un sueño
Pero si alquilar no es viable, la tenencia se aleja aún más de casi todos los horizontes. Y la combinación de ambos modelos, imposible.
“Vamos a pensar en alguien que vive de alquiler mientras aspira a comprar una vivienda. ¿Qué margen de ahorro puede tener alguien que se gasta el 60% de su salario en vivienda y alimentación? ¿Cuánto hay que ganar al mes para ahorrar, mientras se pagan 1.000, como ocurre ya en muchísimas ciudades? El alquiler, al libre albedrío del mercado, condena a la pobreza”, censura el secretario general de USO.
La compraventa de vivienda ha crecido de forma similar al alquiler: un 86,3% de media. Es aún mayor el aumento de la vivienda nueva: 106,4%, frente al 86,3% de la usada. Y esta última supera a la nueva, por ejemplo, en Madrid, donde la inmensa mayoría de la obra nueva está en nuevos barrios de las afueras.
“En USO hablamos de la vivienda irremediablemente ligada al empleo porque hay que ponerle cara al drama. Hablamos de jóvenes, sí; hablamos de los más vulnerables, también. Pero es que hablamos de muchas personas con sueldos medianamente altos que no pueden pensar en tener un piso. Por ejemplo, los hogares unipersonales, el drama de parejas que no pueden divorciarse porque ninguno de ellos podría tener una vivienda en solitario… son muchas casuísticas, todas con rostro, que las políticas han dejado de lado y que queremos poner en el centro este 1º de Mayo, pidiendo la humanización del empleo en todas sus vertientes”, recuerda Pérez.
Pacto de Estado por la Vivienda
La vivienda es hoy la principal preocupación de la población. Ha marcado un récord en el último CIS, el de marzo de 2026, convirtiéndose en el quebradero de cabeza de casi la mitad de los encuestados: el 43,5%.
Mientras tanto, las soluciones llegan tarde, a cuentagotas y descoordinadas.
Joaquín Pérez exige “un Pacto de Estado por la Vivienda. No puede ser que el mayor problema de la ciudadanía no reciba respuesta política. Aquí no se trata de si es mi competencia o no, de si el Estado pone X y yo X + 2, o de señalar a quien no hace su trabajo. Nadie ha hecho su trabajo. Si no, no tendríamos este déficit de vivienda. El plan que acaba de presentar el Gobierno no está mal, porque todo suma. Pero llega muy tarde, es escaso y estará disponible cuando ya quienes buscan un piso hoy hayan tenido que irse de su ciudad”.
Hay varias claves que deben primar en la política de vivienda: “por un lado, blindarla está bien. Es algo que debería haberse hecho ya con todas las promociones anteriores: una vivienda que se paga desde la Administración no puede convertirse unos años después en vivienda libre para la especulación. Pero, además, hay que actuar sobre los grandes tenedores, sobre los fondos que están mercadeando con un derecho básico, con mayores imposiciones. Y, por último, la clave, construir: mucho y velozmente. Es difícil porque vamos tarde, pero es un esfuerzo urgente e imprescindible”.
























Comments are closed.