USO reivindica el derecho a cuidar y a recibir cuidados con corresponsabilidad, recursos públicos y condiciones laborales dignas
En el Día Internacional de los Cuidados y el Apoyo, en USO reivindicamos como derecho esencial que debe ser garantizado para todos el dar y recibir cuidados. Por eso, debemos seguir trabajando en el reconocimiento social y económico de los cuidados, en la distribución corresponsable de estas tareas y en la consecución de condiciones laborales dignas para quienes trabajan en este sector.
La feminización de los cuidados
Los cuidados siguen siendo una tarea feminizada y con escaso reconocimiento social y económico. Debemos, por tanto, seguir trabajando en la erradicación de roles y estereotipos de género y de las prácticas sexistas que infravaloran las tareas de cuidados. Tenemos que ser capaces de transformar el sistema social y económico que, históricamente, se ha beneficiado del tiempo y el trabajo de las mujeres precarizando los empleos del sector y valiéndose del trabajo gratuito de las cuidadoras por vínculos familiares o de afinidad.
La distribución de las tareas de cuidados sigue siendo desigual, de acuerdo con el módulo de conciliación de la Encuesta de Población Activa del INE. En 2025, el 36,2% de las mujeres de entre 18 y 74 años tenía responsabilidades de cuidado, frente al 30,6% de los hombres.
Esta desigual distribución de las tareas de cuidados tiene un impacto significativo en la vida laboral de las mujeres. De esta forma, mientras el 8,3% de las mujeres ocupadas con responsabilidades de cuidado había reducido su tiempo de trabajo, tan solo el 0,8% de los hombres se encontraron en esta situación en 2025.
En ese contexto podemos entender que, actualmente, los cuidados dependen en gran medida de las condiciones económicas de las familias, o bien se realizan a costa de los derechos de las mujeres cuyas trayectorias laborales se ven interrumpidas por los cuidados, o bien, las mujeres se ven obligadas a reducir sus jornadas laborales o a trabajar a tiempo parcial debido a las cargas de cuidados.
En ese sentido, encontramos que las excedencias para cuidados de enero a junio de 2026 fueron en su mayoría utilizadas por mujeres. Así, de las 24.983 excedencias, el 81,7% (20.415) fueron para mujeres y el 18,3%, para hombres (4.568).
“La falta de corresponsabilidad en los cuidados interrumpe y obstaculiza el desarrollo profesional de las mujeres, lo cual impacta directamente en sus ingresos actuales y en sus futuras pensiones”, reflexiona Marisa Madrid, secretaria de Comunicación e Igualdad.
La conciliación, esencial para avanzar en cuidados
En el plano laboral, se han reforzado los permisos para poder cuidar y conciliar la vida personal y la laboral. Sin embargo, seguimos teniendo permisos no remunerados como el permiso parental, que sigue siendo un privilegio más que un derecho.
Además, algunas prácticas empresariales en ocasiones obstaculizan el acceso a estos derechos y restringen el acceso a permisos y vías de conciliación. Por ello, la jurisprudencia juega un rol esencial en la materialización del derecho a cuidar. Por ejemplo, el Tribunal Supremo, en su sentencia 687/2026, de 9 de septiembre, reafirma que las empresas deben negociar de buena fe las solicitudes de adaptación de jornada por conciliación, conforme al artículo 34.8 del Estatuto de los Trabajadores. En consecuencia, no basta con rechazar directamente una petición sino que debe existir un proceso de negociación efectivo, con las garantías y los plazos establecidos legalmente. En este caso, el Supremo confirmó una indemnización de 7.501 euros por daños morales y vulneración de derechos fundamentales.
Avances en las políticas de cuidados
En 2026 se han aprobado avances relevantes para reforzar el sistema de dependencia, ampliar los derechos de las personas que necesitan apoyos y aumentar la financiación pública de los cuidados.
Reconocemos, sin duda, que los cambios experimentados este año en la estrategia de cuidados son un avance sustancial que intenta visibilizar y atender el abandono institucional que este sector ha experimentado históricamente. Sin embargo, insistimos en que estos cambios se deben traducir en servicios accesibles, reducción efectiva de las listas de espera y mejores condiciones laborales para quienes cuidan. No puede haber un sistema de cuidados de calidad sin plantillas suficientes, empleo y salarios dignos y corresponsabilidad social.
Desde USO creemos que los cuidados son esenciales para nuestro desarrollo integral, indispensables en nuestras vidas y sostienen nuestras economías. Reconocer su valor exige traducir ese reconocimiento en derechos, recursos y corresponsabilidad. Cuidar y recibir cuidados no puede ser un privilegio ni una fuente de desigualdad.