Actualización en la protección de las personas trabajadoras frente a vibraciones: te resumimos la nueva guía técnica
El Instituto de Salud y Seguridad en el Trabajo ha publicado la Guía Técnica para la evaluación y prevención de los riesgos relacionados con las vibraciones mecánicas (edición 2025). Han tenido que pasar casi dos décadas años desde la versión anterior para que la Administración actualice los criterios técnicos con los que debemos medir el impacto que sufren en su salud y en sus cuerpos las personas que manejan a día carretillas, las que conducen maquinaria pesada y las que operan con herramientas manuales.
Aunque haya tardado, esta guía es una herramienta que, si sabemos usarla, permitirá mejorar la seguridad frente a las vibraciones de la plantilla, riesgo que, durante años, se ha evaluado con métodos ya superados por la ciencia.
Argumentos técnicos
El salto técnico de esta guía con respecto a la antigua de 2006 es profundo. Ahora ofrece argumentos técnicos que podemos llevar al Comité de Seguridad y Salud. La nueva guía exige un rigor matemático que impide a las empresas improvisar, proporcionar datos maquillados o hacer evaluaciones genéricas. A efectos prácticos, estas son las mejoras sustanciales que debemos conocer:
- El factor de la incertidumbre (K): se obliga a incluir la incertidumbre en el resultado final de las evaluaciones. Esto significa que, si una medición está cerca del límite legal, la incertidumbre técnica probablemente empuje ese valor hacia la zona de riesgo, obligando a la empresa a tomar medidas preventivas inmediatas.
- Vibraciones de cuerpo completo (VDV): para quienes conducen camiones o carretillas, la nueva guía incorpora el factor VDV (valor de dosis de vibración), diseñado específicamente para detectar el impacto de choques esporádicos e intermitentes que terminan por dañar la columna vertebral.
- Vigilancia de la salud reforzada: la guía establece protocolos médicos mucho más específicos, permitiendo exigir pruebas de detección temprana y el uso de biomarcadores para identificar daños antes de que sean crónicos.
- Zonas de riesgo y probabilidad: se introducen criterios de evaluación que no solo miran si se supera el límite, sino que evalúan la probabilidad de daño en zonas de riesgo. Esto nos permite apelar al principio de precaución y exigir mejoras antes de que el trabajador enferme.
Guía muy técnica que puede dificultar la evaluación de riesgos
Pese al avance, sigue habiendo carencias u obstáculos que pueden dificultar la labor a la RLPT. Al tratarse de una guía muy técnica, se corre el peligro de que la evaluación de riesgos se vuelva tan compleja que sólo expertos en la materia puedan entenderla y perdemos el poder de vigilancia directo.
Por otro lado, la guía no integra de manera directa el efecto que el frío, la humedad o las posturas forzadas tienen sobre la salud. La medicina laboral y la ergonomía ya demuestran el daño que las vibraciones provocan en los vasos sanguíneos y en los nervios, pero se sigue sin incluir estos factores de forma en el cálculo del riesgo.
Además, este documento confía demasiado en los datos que facilitan los fabricantes de las máquinas, ignorando que una carretilla mal mantenida vibra mucho más de lo que dice su catálogo.
Adaptar los puestos a la nueva guía sobre vibraciones
Desde la RLPT debemos exigir que la realidad de los puestos de trabajo se adapte a la nueva guía y para ello tenemos que:
- Exigir la reevaluación inmediata. Todas las evaluaciones hechas con los criterios de 2006 han quedado técnicamente obsoletas. Si la empresa se niega a actualizar las mediciones bajo la nueva guía, están vulnerando el art. 16 de la LPRL al no utilizar los conocimientos técnicos más recientes y contrastados.
- Auditar el mantenimiento. Las máquinas deben conservarse en las condiciones que permitan su uso seguro (RD 1215/1997). Debemos exigir el historial de mantenimiento preventivo. Si no hay mantenimiento, la medición de vibraciones será errónea.
- Evaluaciones de manual. La empresa puede intentar usar métodos de estimación basados en manuales de instrucciones para ahorrar costes. Para ello, debemos recordarles que las condiciones de trabajo deben ser idénticas a las de las pruebas del fabricante. Si hay baches, herramientas viejas o accesorios distintos, no queda otra opción que recurrir a la medición directa en el lugar de trabajo.
- Atención a las trabajadoras embarazadas. La guía confirma que las vibraciones de cuerpo entero y las de mano-brazo con herramientas grandes aumentan el riesgo de aborto y parto pretérmino. Este riesgo debe incluirse en las evaluaciones por puesto.
- EPI como último recurso. No aceptéis guantes antivibración como primera opción. La propia guía reconoce que su eficacia es muy limitada, pueden aumentar la fatiga muscular y, en algunos casos, incluso amplificar la vibración si no se eligen perfectamente según la frecuencia de la máquina. La prioridad es siempre la medida técnica en el origen.
























Comments are closed.