Viernes negros en IB3, con especial simbolismo en el “Día del Periodista”

Los trabajadores de las diferentes empresas que prestan servicio a la radiotelevisión pública balear (IB3) se han unido para mejorar sus condiciones laborales y de servicio público, haciendo suyos los “viernes negros” que en su día instauraron los trabajadores de RTVE. Este viernes, además, ha sido especial para ellos, por tratarse del “Día del Periodista”, en el que, todos coincidían, no había nada que celebrar.

IB3 se nutre de diferentes empresas contratadas y subcontratadas que han creado una red de plantillas marcadas por la precariedad y la desigualdad entre ellas. Entre sus principales reivindicaciones, figura la desigualdad salarial que sufren especialmente los contratados en los últimos cinco años (con diferencias de entre un 15 y un 20% con respecto a los más antiguos); la desigualdad salarial intra e interdepartamental entre trabajadores que realizan funciones equivalentes pero que, normalmente, pertenecen a distintas empresas; la falta de un convenio de empresa por tratarse de varias contratas, algunas incluso sin representación sindical; concursos públicos tan bajos que las empresas renuncian después ante los intentos de negociación salarial; o la falta de cobertura de bajas, duplicando el trabajo sobre la plantilla, para garantizar la prestación del servicio cumpliendo con los márgenes de beneficio de las empresas.

El grupo de representantes sindicales de las diferentes empresas coinciden en que la internalización debe ser el objetivo a conseguir en una empresa pública que trata con un servicio tan sensible como es la información al ciudadano. En febrero, está fijado el juicio por cesión ilegal de trabajadores tras demanda de la plantilla contratada a cargo de Emisiones.

 

Víctimas de un sistema perverso

“Por desgracia, los trabajadores de IB3 están padeciendo el sistema de contratación parido del mal uso de las televisiones públicas por parte de los partidos políticos. Cuando trataron de politizar los contenidos, crearon redacciones paralelas a través de productoras audiovisuales de empresarios afines que acabaran por manejar los contenidos, pues el personal funcionario, sin miedo a represalias, no se plegaba a sus deseos. Era la manera de controlar los contenidos. El problema es que el coste de las televisiones se disparó y acabó en injustos ERE o incluso en el doloroso cierre, como Canal 9, donde los peor parados fueron siempre los trabajadores”, expone Laura Estévez, secretaria de Comunicación y Estudios Sindicales de USO.

Con la experiencia del doble cargo a las administraciones, “las nuevas televisiones públicas se fundaron con una estructura mínima y todo externalizado, con la consiguiente precarización de los contratos, el descenso de las condiciones de licitación en licitación, y la peor calidad de la información por la propia situación de las plantillas, que no pueden decir ni mu. Las cesiones ilegales ya se han ganado en la Televisión del Principado de Asturias y con toda probabilidad se ganarán en IB3, pues los trabajadores cubren puestos esenciales para la emisión y, en la mayoría de ocasiones, están al mando directo de personal de la televisión”, continúa Estévez.

Sin embargo, “es curioso cómo los trabajadores de medios de comunicación son los que más trabas tienen para visibilizar sus atropellos laborales, por dos motivos: en primer lugar, por la falta de costumbre de ser protagonista en lugar de narrador de noticias; y en segundo, por el corporativismo del resto de empresas de comunicación para sacar a la luz los trapos sucios de otras. Por eso, desde USO, y con el apoyo expreso y cercano de USO-Illes Balears, animamos a los trabajadores a que no se callen. Porque si no tienen su medio como altavoz, nos tienen a nosotros”, anima la secretaria de Comunicación y