Hasta agosto de 2026 se han producido 498 muertes de personas trabajadoras en accidente laboral en España, siete más que el año anterior, con la construcción como sector más letal y el infarto como primera causa

La Estadística de Accidentes de Trabajo hasta agosto de 2026 eleva a 405 las muertes en jornada de trabajo, siete más que el año pasado. Si sumamos las 93 ocurridas yendo o volviendo del trabajo, son 498 familias, amistades y grupos de compañeros destrozados.

Detrás de cada cifra, hay una persona. La realidad de que en nuestro país fallezcan dos personas al día en accidente de trabajo es inadmisible. Para USO, detrás de muchas de ellas hay una prevención que en demasiadas empresas se sigue viendo como un gasto que recortar.

Los accidentes con baja suben un 2,5 % (413.708). Los accidentes sin baja, que también reflejan situaciones de riesgo, suman 351.461, un 1,3 % menos. Y hay un dato que nos preocupa especialmente: las muertes de personas trabajadoras autónomas pasan de 31 a 50.

Índices de incidencia

Los números absolutos dependen de cuánta gente trabaja. El índice de incidencia mide cuánto riesgo corre cada persona trabajadora: 208,2 accidentes en jornada con baja al mes por cada 100.000 personas trabajadoras y 0,24 de incidencia mortal. La construcción registra 455,5 y 1,03, el índice total más alto de todos los sectores. La agricultura, 300,9 y 0,73.

Por territorios, Andalucía concentra más muertes (75, ocho más), seguida de Cataluña (59), la Comunitat Valenciana (43) y Madrid (39). Pero por índice de incidencia, la mayor tasa de mortalidad es la de Navarra y Castilla-La Mancha (0,48 al mes por cada 100.000 trabajadores, frente a una media de 0,24).

Suben Castilla-La Mancha (30, diez más, aunque sus accidentes bajan un 2,3%), el País Vasco (17, diez más) y Navarra (12, seis más). Bajan Galicia (25, diez menos), Murcia (11, ocho menos) y Asturias (6, ocho menos). Entre los autónomos, de las 50 muertes, 9 son en Andalucía, 6 en Cataluña y 6 en Castilla-La Mancha.

Detrás de la etiqueta de autónomos se esconde la realidad de la precariedad

Entre los autónomos hay falsos autónomos, como los riders. Según el propio INSST trabajan 47 horas semanales de media, y el 40% no usa equipos de protección. Trabajan a cualquier hora del día y bajo el impacto directo del calor extremo de agosto, y su labor diaria se desempeña bajo la vigilancia y escrutinio de un algoritmo que, si bajan el ritmo o la carga de trabajo, les penaliza y castiga. Como la estadística no tiene esto en cuenta, no sabemos cuántos están entre las 50 muertes. Lo que no se cuenta, no existe.

El calor no se tiene en cuenta

Los infartos y derrames cerebrales son la primera causa de muerte en el puesto de trabajo: 170 de las 405. No podemos olvidar que en agosto vivimos la ola de calor más extrema y larga de la historia según la AEMET, y la estadística de accidentes no tiene una categoría para el calor. Un golpe de calor puede acabar registrado como infarto, caída u “otras causas”. Ante un infarto en tiempo y lugar de trabajo, además, la ley presume que es accidente laboral. Esa presunción hay que hacerla valer.

Desde USO lo venimos denunciando. Sin dato propio no se puede comprobar si la empresa evaluó el riesgo, si había agua, sombra y pausas, o si alguien paró la obra cuando tocaba. Y lo que no se conoce, no se inspecciona ni se sanciona.

EPI y calor

La construcción suma 120 muertes, la cifra más alta de todos los sectores. La agricultura, 43. Son trabajos al aire libre en los que el calor pesa más y debe tenerse en cuenta al elegir equipos de protección y ropa de trabajo, y al proporcionar refugios, agua fresca y protección solar. La empresa debe proporcionar a sus trabajadores equipos de protección individual adecuados (art. 17.2 LPRL), y el coste de las medidas de seguridad y salud no puede recaer en modo alguno sobre las personas trabajadoras (art. 14.5 LPRL).

Los in itinere empiezan en casa

Los accidentes in itinere suben un 4,8% (59.714) y las víctimas mortales son 93. El 54% de los accidentes con baja de este tipo les ocurre a mujeres, pero fallecen más hombres (79) que mujeres (14). USO ya ha explicado cómo la doble presencia, es decir, sostener a la vez el trabajo remunerado y los cuidados, eleva el riesgo en el trayecto. Esa carga recae sobre todo en las mujeres, y lleva a que ellas prioricen vehículos familiares o el transporte público por la proximidad frente a vehículos de dos ruedas, elegidos en su mayoría por ellos y que exponen más la integridad de la persona en caso de accidente. Si la evaluación de riesgos no incorpora la perspectiva de género, esta parte del problema sigue sin verse.

Bajas, absentismo y mutuas

Hasta agosto se produjeron 413.708 accidentes con baja. Cada uno de ellos es una persona a la que el trabajo le ha impedido trabajar. En España, además, no existe una estadística oficial de absentismo. Llevamos tiempo reclamando que la elabore el INE o el Ministerio de Trabajo, y no empresas de trabajo temporal.

También rechazamos la propuesta de que las mutuas puedan dar altas en bajas por enfermedad común. Las mutuas gestionan las prestaciones por accidente de trabajo, financiadas con las cuotas que pagan las empresas. Una alta precipitada significa recaídas, más bajas y personas trabajando enfermas, lo que también cuesta salud y dinero.

¿Qué exige USO?

Buena parte de estas exigencias forman parte de las 25 reivindicaciones que USO va a trasladar a los partidos políticos que concurren a las elecciones del 29N, y que recogen las resoluciones de nuestro 13º Congreso Confederal. USO no pide el voto para nadie. Pide que la salud laboral, la lucha contra el falso autónomo y el diálogo social plural entren de una vez en los programas y en la acción de gobierno.

  • Pacto de Estado contra la Siniestralidad Laboral y las Enfermedades Profesionales, con dotación presupuestaria suficiente y participación plural de todos los agentes implicados, además de la creación de una autoridad estatal de salud laboral con capacidad sancionadora y de coordinación.
  • Calor: paralización de los trabajos al aire libre con aviso naranja o rojo de AEMET, con salario íntegro, y protocolos frente a fenómenos meteorológicos extremos.
  • Estadística del calor: una categoría específica de accidente por calor, con datos publicados mensualmente y cruzados entre Sanidad, Seguridad Social e Inspección de Trabajo
  • Evaluación del riesgo por calor en cada puesto, con plan de aclimatación y agua, sombra y pausas garantizadas por escrito.
  • Patologías por calor: reconocimiento como accidente de trabajo o enfermedad profesional.
  • EPI adecuados a cada estación, entregados sin coste y en cantidad suficiente, también los de verano.
  • Autónomos y riders: presunción de laboralidad (DA 23.ª ET); incorporar plenamente al Estatuto a las personas trabajadoras de plataformas digitales, erradicando la figura del falso autónomo; campañas específicas de Inspección sobre las plataformas y transparencia algorítmica, con derecho a recurrir las penalizaciones. Y, sumando al derecho de información algorítmica la consulta sindical previa y vinculante ante la implantación de sistemas de IA, la prohibición de la discriminación algorítmica.
  • Doble presencia: evaluación de riesgos con perspectiva de género y medidas de conciliación (flexibilidad horaria, protocolos de desplazamiento) junto con un sistema público de cuidados que evite que su carga recaiga de forma desproporcionada sobre las familias y, en particular, sobre las mujeres.
  • Datos en tiempo real y desagregados, incluidos los accidentes sin baja y los índices de incidencia por sector y territorio.
  • Absentismo: estadística oficial elaborada por el INE o el Ministerio de Trabajo, con un índice de absentismo consensuado centrado en la prevención y la salud.
  • Mutuas: ninguna facultad de alta en enfermedad común y mayor control de su actuación.
  • Inspección de Trabajo y Seguridad Social: un plan de choque, con más medios humanos y materiales, y prioridad a los servicios de prevención propios.