España ratifica el Convenio nº 191 de la OIT, que busca un entorno de trabajo seguro y saludable

España reconoce por fin el entorno de trabajo seguro y saludable como un principio y derecho laboral fundamental, tras haber ratificado el Convenio nº 191 de la OIT. Nuestro país eligió el 28 de abril de 2026, Día Internacional de la Seguridad y la Salud en el Trabajo, para recoger en el BOE el Instrumento de adhesión al Convenio sobre las enmiendas a ciertas normas consiguientes al reconocimiento de un entorno de trabajo seguro y saludable como principio fundamental, hecho en Ginebra el 12 de junio de 2023.

Al fin, la protección física y mental se equipara formalmente a principios universales, como la prohibición del trabajo forzoso, la libertad sindical o la erradicación del trabajo infantil. Al integrarse en la Declaración de la OIT, la salud laboral se convierte en un principio básico de justicia social que prevalece sobre argumentos de desarrollo económico o conveniencia operativa.

Qué supone ratificar el convenio 191

Esta ratificación y reconocimiento debe suponer la transformación de la salud laboral desde un compendio de normas técnicas a un derecho humano exigible que acabe con la infrainversión e infrafinanciación en materia preventiva de España.

Para USO, esto debe garantizar que la seguridad y la salud prevalezcan sobre la rentabilidad, permitiendo a todas las personas trabajadoras desempeñar su labor diaria con las máximas garantías para poder regresar a casa tras cada jornada con su integridad física y moral intacta.

Para ello, desde las Instituciones, se deben blindar legal y jurídicamente ciertas demandas que USO lleva años exigiendo y que ahora son imperativas:

  • La incorporación del estrés laboral, el burnout y el acoso debe ser inmediata al cuadro oficial de Enfermedades Profesionales (RD 1299/2006) para frenar la desprotección y la judicialización que padecen las personas trabajadoras.
  • El mandato de un “entorno seguro” se tiene que extender de forma explícita al trabajo doméstico (Convenio 189) y a los sectores de nueva generación, como las plataformas digitales.
  • Se debe establecer una vinculación orgánica con el Convenio 190, situando la lucha contra el acoso y la violencia en el trabajo bajo el paraguas de la salud fundamental.
  • Se han de reforzar los estándares de seguridad en entornos de aislamiento, como el trabajo marítimo y pesquero.

La perspectiva de género, olvidada

Por último, USO hace hincapié en otra variable olvidada y que es crucial para contar con un entorno de trabajo seguro: la perspectiva de género.

La integración de la variable de género en todas las evaluaciones de riesgos es básica para reconocer las especificidades biológicas y sociales de las trabajadoras. Pero también consideramos que debe priorizarse, por ley, un modelo de recursos preventivos propios, limitando la externalización masiva que, a menudo, diluye la responsabilidad y la eficacia preventiva deben redondear un modelo preventivo moderno que lleve la protección eficaz a la práctica real.